Estrategias para fomentar el hábito lector en los jóvenes. Primera parte.

Una entrada dedicada a padres, profesores y a todas aquellas personas interesadas en fomentar los hábitos de lectura en los jóvenes.

Desde que el diario El Tiempo publicó un artículo titulado “Escritura, la debilidad de los universitarios, en el que se plantea que la lectura es el remedio infalible para combatir las dificultades para comunicarse por escrito de los jóvenes colombianos, he estado pensando en estrategias que pueden ayudar a fomentar el hábito lector. Salieron más de las que imaginé inicialmente, por eso, al mejor estilo de la película Kill Bill de Tarantino, se las presento en 2 entregas. Esta es la primera de ellas.

9. Enseñe con el ejemplo. Padres de familia, no pretendan que sus hijos le salgan lectores consagrados si ustedes no leen ni los avisos de los buses. Si quieren hijos lectores, entonces lean ustedes también, la prensa, novelas, cómics, lo que sea y en el formato que prefieran (papel o digital) pero que los vean leyendo, disfrutando al hacerlo y los oigan hablar de lo que han leído. Esto les llevará a sus retoños el mensaje de que leer puede ser una actividad interesante y entretenida.

8. Sea la columna del proceso de aprendizaje de la lectura de sus hijos. Por favor, no descargue en los profesores del colegio el aprendizaje de la lectura. Los niños a quienes sus papás les enseñan a leer aprenden más fácil y vinculan la lectura con experiencias familiares agradables (la mayoría de las veces). Aprender a leer es un proceso complejo que requiere de mucho tiempo, dedicación y paciencia, y las horas en el colegio resultan insuficientes  Esto lo digo desde mi experiencia personal de cómo aprendí a leer en mi casa antes de entrar al colegio y desde mi experiencia como profesora en la que me he dado cuenta que los estudiantes a quienes sus papás les enseñaron a leer tienen mejor rendimiento académico.

7. Haga de la lectura un plan. Lleve a sus hijos a conocer las bibliotecas públicas y las librerías de su ciudad. Averigüe en ellas o en otros lugares si existen clubes o talleres de lectura e inscríbalos cuando tengan algún tiempo disponible, las vacaciones por ejemplo. Así tendrán en su mente la idea de que leer puede ser una excusa perfecta para conocer lugares y amigos nuevos.

6. Busque regalar experiencias. Acá es importante que usted conozca los intereses de sus hijos. Así les puede regalar libros (recuerde que el formato, papel o digital, no es lo importante, sino el contenido) relacionados con sus películas, programas de televisión, héroes, videojuegos, deportes, o músicos favoritos. Lo de experiencias también está relacionado con los llamados contenidos transmedia, que tienen presencia en diferentes plataformas, por ejemplo libros con enlaces a diferentes contenidos de Internet o aplicaciones que se pueden descargar, dentro de los que pueden estar clubes de seguidores, videojuegos, cómics, adelantos de nuevas publicaciones,  videos o concursos en los que tienen la opción de pasar de usuarios o consumidores a creadores de nuevos contenidos relacionados con la experiencia original.

5. No sea criticón. Si a usted no le gusta algo que a su hijos sí, debe respetar esos gustos y aprender a utilizarlos para fomentarles el hábito lector. Por ejemplo, si tiene como hija a una fanática de sagas criticadas por muchos por cursis como Crepúsculo o The Vampire Diaries, no importa, si a ella le gustan, usted le va a agradecer toda la vida a esos vampiros romanticones el haberle crearle fascinación por la lectura, así que esté pendiente cada vez que salga un libro nuevo de esa saga u otra similar, para que sea el primero en regalárselo. Sabrá que acertó cuando su hija sea una estudiante universitaria destacada por la calidad de su producción escrita.

En mi siguiente entrada las cuatro estrategias que me faltaron hoy. Y si tienen alguna para sugerir dejen sus comentarios.

Hasta la próxima. 🙂

Acerca de Gloria Esperanza Navarro Sánchez

Gloria Esperanza Navarro Sánchez. Desde el 20 de febrero de 2014, Magíster en Comunicación Digital de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Nerd: brillante académicamente, pero torpe socialmente, fanática de las TIC, con una sola vocación: escribir.
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