No me alcanzó el tiempo

Hombre desesperado por su celular

Cuando los minutos no alcanzan y la necesidad es inminente, se valora el celular como parte indispensable de la vida

En alguna oportunidad, que iba a hacer una entrevista, esperé a la persona alrededor de 30 minutos. No llegó a la cita acordada y con gran indignación, me dispuse a llamarla, no solo para saber qué había pasado, sino a reclamar la falta de educación por no avisar que no llegaría o asistiría tarde.

Furiosa marqué y pregunté por el personaje, quien en una voz de angustia me contestó. Voy en el Transmilenio, hay una protesta y no se mueve el carro ni nos dejan salir. Yo en un tono un poco sarcástico le contesté: “¿y no me podía avisar por celular?; y su respuesta, que me disgustó un poco mas fue: “es que no tengo minutos”. Válgame la excusa, pensé,  tal situación era como cuando en el colegio uno no hacía la tarea y decía: “se la comió el perro, profe”. Al final, la historia no terminó tan mal, pero la verdad me parecía inexplicable que alguien usara este tipo de argumentos para evadir su responsabilidad, hasta que me pasó: no me alcanzó el tiempo del plan de datos.
Pasa, es cierto, en los momentos menos esperados, el artefacto falla, se queda sin minutos e inclusive sin batería y no hay nadie alrededor que pueda ayudar. Imagínese uno en el Transmilenio, bien “estripado”, en la mitad de un trancón, encerrado por más de veinte minutos y diciéndole al vecino: “oiga señor, me vende tres minuticos por favor”. Pues no,  el celular se volvió parte de los avances tecnológicos que acompañan nuestra vida y aunque puede solucionar muchas cosas, puede ser la fuente de muchos inconvenientes.

Los conflictos laborales por ejemplo, como el que describí o los de pareja, cuando no tenemos cómo llamar ni avisar que nos demoraremos al llegar a la cita, pues los minutos no alcanzaron. O por el otro lado, la madre que le recarga de minutos el celular de su hijo adolescente y este en algún momento no avisa que se quedará en la casa de algún amigo, porque misteriosamente las llamadas no le entraron.

En fin, estos y otros sucesos son los que pueden ocurrir cuando hacemos de estas herramientas parte necesaria e indispensable de nuestras vidas. Cuando estamos dependiendo de ellos como recurso permanente, creemos que siempre deberán estar disponibles para ayudarnos en las tareas más comunes de nuestra vida diaria (hacer llamadas, enviar mensajes, etc.). Sin embargo, es claro que los teléfonos celulares al final como cualquier aparato pueden ser limitados. Entonces, cuando depositamos toda nuestra confianza en él y nos falla en determinado momento,logra descuadrar nuestra existencia.

Es este entonces de esos elementos de la tecnología que siento que en mi vida personal son más necesarios de la cuenta, pero que sin ellos, la vida funciona distinto.

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