¡Hágale al fútbol, del resto me encargo yo!

Hablar sobre fútbol genera todo tipo de reacciones, desde los apasionados que viven y respiran por sus equipos, hasta los más radicales que odian esta pasión. Yo la verdad me ubico en la mitad, en los que no lo quieren, pero tampoco lo odian. Aunque debo confesar que algunas veces lo quiero menos.

Analizando mi “trauma”, identifico que su origen data de aquellos años en los cuales nos devolvíamos los domingos de la finca de mis abuelos (Medellín- Rionegro), por la vía Santa Helena, acompañados de un narrador de fútbol transmitiendo el partido entre Nacional y Medellín. Cabe aclarar que la vía era perfectamente un espiral, la cual ni el mareol contrarrestaba. Mi papá no permitía que cambiaramos la emisora y esa hora y media de trayecto se convertía en un real calvario. “La tiene “El Chiguiro”, que se la pasa a López que la tira y fuera del arco, se produce un penal y goooooooooooooooooooooooolllllllllllllll”. Se extendía el locutor en la “golgolgolgolgol”. Recuerdo esas palabras como si fuera ayer y es evidente que esos domingos fueron los que llenaron de sentimientos negativos mi percepción hacia el fútbol y mi calificativo de “jarto”(aun cuando esté mal escrito)

Se acerca entonces el Mundial Brasil 2014, la hora cero esta cada vez más y más próxima y a mí me empieza a dar una angustia existencial que nadie se imagina. Al desayuno, almuerzo,comida, el tema será “fútbol”.

Qué si va a comprar calzones, pues que sean los de la Selección Colombia, que ahora el detergente lo anuncia una ama de casa (que seguro odia el fútbol) con una hermosa y ceñida camiseta de la Selección. Qué si compro pasta en el mercado, si abro la página de política del periódico, que si entro al banco… todo, absolutamente todo se vuelca a este magno evento. No solo la publicidad se ve invadida por este monotema, todo se permea por este evento, a tal punto que si mataron (quemándolo vivo) al indigente de la U. Javeriana, que si se tumbaron la plata de un hospital o hasta la incertidumbre de las presidenciales del país, pasan a un segundo plano, pues ya entren la Selección y al parecer, uno de los enigmas y dudas que tenía nuestro equipo se resolvió: Falcao no va.

El no gusto por el fútbol no es un tema de género. No solo a las mujeres no nos gusta, de hecho, hay un gran número de mujeres a quienes les gusta y vibra con él. En esta medida, es una gran oportunidad, para que a los del otro bando nos empiece a gustar: no es que no haya fútbol, sino que los otros se entretengan con él mientras nosotros aprovechamos los espacios.

Entonces, a los que no gustamos del fútbol, no entremos en pánico y aprovechemos para “sacarle el jugo” a estas fechas, en las cuales, la humanidad que vibra con esta pasión, nos va a dar un espacio. No demos ni quejas ni cantaleta, tomémonos estos espacios para sacarle provecho a la situación. Aquí algunas sugerencias:

  1. Para los ciudadanos del corriente mercar, ir de un lugar a otro de la ciudad, e inclusive ir al banco, serán actividades facilísimas de hacer en los horarios de partido. Tome con calma sus obligaciones por estos días, no dude que el tráfico estará a su favor.
  2. Para el Gobierno, con seguridad que ni “paperos”, ni estudiantes, ni maestros, ni camioneros o taxistas harán para por esos días. Hay tareas más importantes que atender, como un partido de Japon vs Ghana.
  3. Si tienes un amante y quieres volarte de tu pareja, es la oportunidad perfecta. La pareja, aficionada al fútbol no se va a dar cuenta de sus ausencia y hasta le parecerá maravilloso que tenga su espacio, con tal de no tener interrupciones.
  4. Para las mujeres que gozan de los beneficios de un marido que pague la tarjeta de crédito, no se afane, atiéndalo a él y sus amigos, y en esos momentos de fútbol deje todo listo, tenga como excusa su interés en no perturbarlo y vaya de compras, “sáquele brillo” a esa tarjeta.
  5. Para los amantes de la vida cultura y las fiestas, las filas en bares, restaurantes y cines se verán seriamente disminuidas, en su mayoría. Es la perfecta oportunidad para desestresarse viendo películas u obras de teatro.
  6. Para las amas de casa a quienes no le prestan el carro, o no le dan pa’l refresco empiece a cantar o barrer en un partido de fútbol. Fijo, con tal de que no interrumpa, le pasarán las llaves y le encargará pa que compre algo.
  7. Para los estudiantes, tengan cuidado. Malas notas, años reprobados y semestres perdidos deben informarse el minuto antes que la Selección vaya a jugar o solo cuando gane. No se exponga, un mal marcador puede acarrear un gran castigo.
  8. Las personas trabajadoras o de múltiples obligaciones, recuerden, el espacio a solas que han buscado por largo rato, es el momento de conseguirlo. Consiga quien cuide a los hijos y deje a su pareja viendo el partido. Se va pa’l spa, al masaje, peluquería. Es seguro que salen millones de promociones en horario de partido.
  9.  Si es jefe, déjelos ver el partido, eso sí, asegúrese que le entreguen el trabajo a tiempo. Un pequeño comentario puede funcionar: “¿Quieren ver fútbol?, Entonces me entregan el informe antes del partido”.
  10. A las parejas transacciones como: “Mira el partido tranquilo, pero luego vamos donde mi mamá”; o “Invita a tus amigos al partido, pero luego nos vamos a donde mi tía”, pueden funcionar en forma eficiente.

La creatividad es su aliada en este momento, por eso antes de ir en contra de los amantes de la pelota, analice bien, pues este interés puede estar a su favor. Y aunque algunas de mis sugerencias pueden sonar a chantaje, son meras transacciones que pueden ayudar a la vida laboral, de pareja o inclusive a la propia satisfacción.

Sin defender una u otra posición, dejo aquí algunos links entretenidos (no científicos, ni serios) que encontré con blogs, videos y artículos de personas e inclusive organizaciones a quienes no les gusta el futbol.

 

*Imagen tomada de LaTostadora.com

 

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