¡La más fea es usted!

el feo y la fea

¿Algún día se la han montado a usted o a su pareja por una foto que publicó en Facebook;  o por un vídeo en Youtube en el que aparecía haciendo algo ridículo? Si no le ha pasado, agradezca, pero piense en que le puede pasar.

Al día, nos pueden llegar por cualquiera de las redes que manejamos, al menos 5 vídeos o fotos de situaciones graciosas o algunas veces de accidentes y golpes. Por lo general, eso nos causa risa y curiosidad. Ver a una mujer de Brasil, dañándole el carro a su marido infiel, o conocer cuáles son los vídeos más graciosos, ocupan al menos 15 minutos del día de una persona adulta. En escenarios más cercanos, simplemente la foto del amigo en la fiesta que se quedó dormido borracho, la publicamos, comentamos y la distribuimos, porque simplemente nos parece una anécdota inolvidable.

Estas situaciones jocosas o incluso dolorosas, que se hacen públicas y son vistas por muchas personas, en ocasiones tienen otro lado, del cual no somos conscientes a la hora de publicarlas. Lo pensamos solo hasta que  nos ocurre a o a alguien de nuestra familia.  Una cosa es comentar y reírse de la foto del amigo haciendo el ridículo; y otra muy distinta es cuando el que hace el ridículo es uno mismo o incluso su pareja o su hijo.

A partir del conocido  programa de NatGeo, Tabú, que vi por estos días, me conmovió el testimonio de una joven. Lizzie Velasquez, tiene 20 años y por una enfermedad extraña, su cara y cuerpo son distintos al estándar  “normal”; por lo que a los ojos de muchos, no es bonita. En medio de su testimonio, narraba la lucha por aceptar su enfermedad y enfrentarse a la sociedad, aún con sus diferencias físicas evidentes.   Ella describió con mucho dolor y tristeza como un día vio en Youtube un vídeo  [youtube]http://www.youtube.com/watch?v=fGTAjtyGeo4[/youtube] que la etiquetaba como “la mujer más fea del mundo”; teniendo millones de visitas, así como  una serie de comentarios descalificantes que le sugerían inclusive: “hazle un favor al mundo, ponte una pistola en la cabeza”. Esta situación la llevó a encerrarse, deprimirse y obsesionarse con cambiar una patología que médicamente era incorregible. El desenlace de la historia para este caso es afortunadamente positivo, cosa que no siempre ocurre, pero en torno a lo que quiero reflexionar, es frente a cómo utilizamos la red para asuntos que asumimos son banales y las consecuencias que el mismo (Internet) puede generar.s cuando el que hace el ridículo es uno mismo o incluso su pareja o su hijo.

Yo, en el momento del testimonio pensé en mi hija y me pregunté qué pasaría si fuera ella la que en algún momento fuera objeto de burlas y agresiones de este tipo. Qué sentiría, si a partir de un defecto físico, fuera ella quien estuviera públicamente con este calificativo. Creo que mi postura sería otra, no la de una persona pasiva que simplemente se ríe y circula algo, sino la de una madre enfurecida, queriendo proteger a su hija.

Discutimos y tomamos medidas frente al bullying, el cual hoy día es tema de moda entre los adolescentes. Castigamos a los jóvenes que a partir del defecto de algún compañero o una conducta inapropiada socialmente, logran matonear a una persona. Pero frente a nosotros los adultos, ¿qué posición tomamos?

Con seguridad hemos acudido a charlas sobre el tema del bullying en colegios y hacemos un análisis del fenómeno, pero no hemos reflexionado sobre los contenidos que nosotros, los más adultos, circulamos, de los cuales nos reímos y visitamos reiterativamente.  Esos mismos tienen detrás a seres humanos llenos de dolor, pero a nosotros simplemente nos causan risa.  Vídeos como golpizas o atropellamientos, los circulamos en la red, es más, en ocasiones subimos  las fotos del amigo borracho o haciendo show en una fiesta, sin pensar o dimensionar que las mismas pueden causar un daño enorme a las personas y a su reputación.

La conclusión para muchos puede ser que es mejor “no dar papaya”, pero creo que el punto está en humanizar los contenidos que publicamos o compartimos, teniendo presente que detrás hay una persona que seguro tiene una historia que se puede afectar y además en algún momento puede ser usted el objeto de risa de millones de usuarios.


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