Un instructivo para lo que quiera

Joven absorbiendo de internet

A lo largo de todos los tiempos, los padres han tenido una preocupación importante sobre el nivel y el acceso a la información que tienen sus hijos, especialmente en la adolescencia y en los temas relacionados con sexualidad y drogas, entre otros. Cuando converso con personas mayores (generación de los 50), por lo general afirman que solo hablaron de sexo con sus padres, pocos días antes del matrimonio o tal vez nunca. Eran temas vetados. Algunos, los más aventajados, lograban hablar con personas mayores e incluso hacían trampillas con los novios (algo más experimental), pero no se hablaba abiertamente del tema y no encontraban mucha información pública disponible. Para esta época, la voz a voz era la mejor fuente de conocimiento.

Los que vivimos la adolescencia en los 70-80, tuvimos un poco mas de acceso libre a la información, pero creo que pocos recuerdan conversaciones serias con los padres en torno a las temáticas de drogas y sexo. Posiblemente gran parte de la información la adquirimos por trasmisión oral de los amigos,  primos mayores,  de cualquier libro o volante que nos encontramos por ahí. En el mejor de los casos, algunos tuvieron la “cátedra de sexualidad” que para esa época no era obligatoria en los colegios. Ni exhaustivo ni científico, el conocimiento llegó, posiblemente más práctico y las consecuencias evidentemente se vieron en la primera generación de embarazos indeseados, entre otros. Para los hombres, por ejemplo, el tema del porno entró a sus vidas por la compra de un amigo de la revista Playboy, que circulaba clandestinamente entre los grupos.

Hoy, la cosa es completamente diferente, tanto para bien como para mal, pues la afirmación de “todo está disponible en Internet” supera cualquier respuesta que un padre pudiera dar a su hijo y completamente disponible, sin censura. La respuesta a todas las preguntas está ahí, al alcance de un clic.

Para corroborar esto, hice una búsqueda de temáticas tan ligeras como: “cómo sacarse un moco”, y para mi sorpresa, encontré instructivos en texto y en video, pero también puse en los buscadores temas que seguro cualquier papá entraría en pánico al encontrarlos, no solo por la respuesta, sino por la cantidad de información disponible:

  • Robar a los papás y que no se den cuenta
  • Escaparse de la casa
  • Drogar un poco a mis padres
  • Vomitar sin que mis padres se den cuenta
  • Instructivo para suicidarse
  • Darse el primer beso
  • Tener la primera relación sexual
  • Cómo abortar naturalmente
  • Hacer papa-bombas
  • Hacer copia en el examen del ICFES

Existen foros completos de discusión, donde a partir de preguntas, se ofrecen alternativas desde los usuarios. Igualmente hay páginas completas con detalles, tutoriales y videos que ilustran el paso a paso y ofrecen opciones, como en el caso del suicidio. (haga el ejercicio, ponga en un buscador cualquier pregunta que se le ocurra y mire el resultado)

Claro, esto también tiene un tema positivo relacionado con información del mismo tipo bien manejada. Temas de planificación, información sobre enfermedades de transmisión sexual, orientación frente al embarazo no deseado, lugares de apoyo, también están disponibles.

Creo que la tarea y responsabilidad de los padres frente al uso de estos contenidos es altísima, pues si antes el riesgo recaía en la “falta de”,  hoy el escenario es completamente opuesto.

La información disponible no tiene ningún tipo de control ni filtro mas allá del criterio de los jóvenes quienes deben tener un nivel tal de madurez que les permita discernir, analizar y evaluar a que deben y no debe acceder. El proceso de  control (de contenidos) nos toca hacerlo a partir de la formación de los hijos, posiblemente destinando tiempo para hablar con ellos y proporcionándoles mayor orientación. Hoy nada es clandestino y solo con tener conexión es posible acceder a todo tipo de información.

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