El valor de la Identidad Digital

Cuando nos referimos a la identidad humana estamos hablando del conjunto de rasgos que hace a una persona ser quien es y lo distingue de los otros, al mismo tiempo que le permite interactuar con estos y desenvolverse en su entorno. Esta identidad se construye en función de las dimensiones de la persona pero también en quehacer de los acontecimientos y las experiencias significativas que han marcado su vida. Durante los últimos 20 años el avance de la digitalización de las actividades de los ciudadanos y su migración hacia el medio online ha sido constante: se trabaja, se aprende, se compra, se vende, se llevan a cabo reuniones, se ven contenidos audiovisuales, se escucha audio, se invierte, se crea, se vota, se realizan donaciones.

 La información personal que se mueve en Internet no deja de crecer. Cada día, millones de personas utilizan servicios como redes sociales, foros, páginas de compra, lo que deja un rastro de su actividad, gustos y preferencias, en definitiva de su comportamiento y forma de ser. Es por esto que no se trata de una identidad definida por rasgos físicos, ni por documentos que acreditan al portador unas capacidades y le habilitan para realizar ciertas actividades, sino de un concepto más amplio en el que la vida digital enriquece la vida real dando lugar a la Identidad Digital.

La huella digital de las personas ha ido creciendo exponencialmente transformándose en un sinnúmero de reglas, estándares y de procesos mediante los cuales las personas y las empresas gestionan, usan y comparten los datos personales y las identidades de otras personas y empresas.

Como todo cambio importante, su introducción lleva implícito el desafío de aprovechar los beneficios que puedan obtenerse y a la vez tratar de esquivar los problemas que puedan generarse al construir y fortalecer una identidad propia en la Web 2.0.

En este nuevo entorno, identidad digital, información, privacidad y seguridad son aspectos que van muy unidos, pues para poder gestionar correctamente la primera hay que poder gestionar los otros tres aspectos. Es razonable que la gestión de la privacidad sea el principal motor en la gestión de la identidad digital. En este ámbito el concepto de «propiedad sobre los datos» está evolucionando hacia el de «derecho sobre los datos» y en eso es, precisamente, en lo que inciden los sistemas que se dedican a gestionar la identidad digital.

El concepto de identidad digital tiene, además, diferentes representaciones en distintos entornos, es decir, las personas cuentan con varios perfiles según el contexto en el que se desenvuelvan, perfiles que incluyen distinta información. Por ejemplo, la información que necesita un centro médico sobre un paciente cuando ingresa por una dolencia es diferente de la que requiere una tienda para que pueda dar por válida una compra, o de la que tienen los amigos sobre una determinada persona.

En el ámbito de la Identidad Digital, el equilibrio entre amenazas y oportunidades es un aspecto central.  La experiencia en Internet se vive como real y nos cambia. Como dijo Manuel Castells: «No somos los mismos desde que estamos en redes sociales». Esta frase la formuló cuando tuvieron lugar las revoluciones en los países árabes. Creo que es muy acertada: no somos los mismos desde que estamos en redes sociales, las redes sociales nos cambian, cambian nuestra identidad, la amplían.

Definitivamente las nuevas tecnologías pueden ser un determinante esencial a la hora de configurar quién y cómo es una persona. Esta afirmación, en el caso de los jóvenes, ya es una realidad, como señalan recientes estudios. De hecho, valoran y dedican tiempo a la construcción y gestión de una identidad «pública virtual» que requiere una comunicación «más visual», con fotos y vídeos como principales materiales constructivos. Además, hacen uso de una comunicación «más fluida» que multiplica las relaciones y los momentos de interacción.

No cabe duda del gran valor de llevar a cabo una correcta gestión de la identidad digital, tanto para la propia persona como para las diferentes empresas y organizaciones con las que esta interactúa, porque, sin lugar a dudas, la persona tendrá que desenvolverse cada vez más en un mundo digital interconectado.

*Información tomada del estudio: Identidad Digital: El nuevo usuario en el mundo digital, publicado por Fundación Telefónica 2013

Acerca de cuestion-de-voltaje

Consultor en temas de apropiación social y educativa de las TIC
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