La tiranía del sentido común

Definir el sentido común no es fácil, para algunos el nuevo sentido común no es sólo una crítica o una protesta, ya que protestar o criticar no propone otra definición de la realidad, ni permite salir del círculo de lo negado, para otros es simplemente lo que la gente piensa a nivel general sobre un tema en particular. Es como una especie de “acuerdo natural” que las personas hacen sobre algo.

Lo curioso de esto es que un factor importante relacionado con el sentido común es la experiencia que cada persona ha tenido en el transcurso de su vida. Muchas de esas experiencias aportan conocimientos valiosos y positivos, por lo que, según el conocimiento que se adquiriere en base a esas experiencias, se establecen creencias que a nivel popular se consideran de buen juicio.

Ahora bien, será que el sentido común juega un papel importante en el proceso de enseñanza de los niños y jóvenes o ha terminado convirtiéndose en un caballito de batalla para suponer que ya hay cosas aprendidas, que son producto de la responsabilidad y la ética innata, y de esta manera creernos progresistas, facilitar nuestra labor docente y disminuir nuestros deberes y responsabilidades, transformando al sentido común en un gran tirano, que domina las maravillas del poder sorprenderse y aprender.

Aprendemos por muchos motivos. Aprendemos de diversas formas, explícita o implícitamente. Aprendemos por necesidad o voluntariamente. El aprendizaje es una galaxia de razones y encuentros, lo sepamos o no.

Inmersos en ese proceso de aprender surge la educación como el camino que prepara al individuo en un ambiente participativo y democrático, para que actúe críticamente, creadoramente, en el proceso de transformación social. Es decir que es el sendero que debería mostrar cómo y para qué utilizar lo aprendido.

Un ejemplo simple: Si al niño le gustan los carros, diseñar carros, pintar carros, armar carros, investigar sobre carros y destruir carros. Debería estar en contacto con otros niños a los que también les gusten los carros, estar conectados de distintas maneras para aprender colaborativamente. Podrían hablar entre ellos, trabajar juntos diseñando carros y pasar un buen rato haciendo algo interesante: aprendiendo.

El problema es es que la estructura de la escuela, el formalismo de los currículos y la “fanfarronería” académica de los docentes, no permiten que los niños desarrollen sus talentos, que sean curiosos, que experimenten, que exploren, que fallen, que sean creativos e innovadores. El producto final es que en el mañana escuchemos a adultos aburridos en sus trabajos y que hacen muy poco uso de sus talentos…que es muy diferente de sus cartones académicos.

Entonces: ¿Por qué los niños deben estar en una clase donde todos hacen lo mismo en el mismo momento?  La educación debería ser un diálogo, una conversación. En palabras del investigador Roger Schank: “La educación debería consistir en “yo trato de hacer algo y el profesor me ayuda sólo si necesito su ayuda”. Este es el modelo que tiene sentido para la enseñanza. La triste realidad es que la educación mata la creatividad de los niños, imponiéndoles un sistema académico que sólo los prepara para ingresar a la universidad pero no para desarrollar sus talentos naturales.

En ocasiones olvidamos que la sociedad depende de una diversidad de talentos y que la mejor manera de medir lo aprendido es mediante la experiencia. Es por esto que deberíamos desencantarnos de tanto discurso y sabiondo educativo, que habla muy bonito, maquilla cifras y al enfrentarse con su público objetivo, cae en lo que siempre ha criticado. Definitivamente no hay mejor fórmula para conocer tus capacidades que poniéndolas en práctica con casos reales.

Es por esto que las  tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en el aula, se transforman en un referente en la de nuevos modelos pedagógicos con un enfoque metodológico más abierto, activo, participativo. Ya que un tema de interés, una efeméride o una noticia puede ser “el punto de partida para un proyecto que involucre a varias materias y desarrolle distintas competencias del currículo”.

Es por esto que tres grandes pasos a la hora de iniciar procesos de enseñanza aprendizaje son:

  1. Disfrutar las preguntas  ya que estas pueden ser la fuente de un gran proceso de enseñanza-aprendizaje.
  2. Aceptar el desastre: de la prueba y el error se aprende
  3. Practicar la reflexión

Al final de cuentas:  ¿Quién dice que ciertos tipos de pensamientos irracionales no son exactamente lo que necesita el mundo?

Acerca de cuestion-de-voltaje

Consultor en temas de apropiación social y educativa de las TIC
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