Podemos confiar en las transacciones por Internet

Estamos ya sobrepasando la tercera década de lo que se ha llamado comercio electrónico. A principios de los 80 el Citibank empezó a entregar un modem a 300 Baudios para implementar un primer sistema de pago online que permitía a sus clientes realizar pagos desde su casa. Y a partir de allí nació toda una idea de negocio que está ampliamente aceptada y es usada por millones de usuarios en el mundo.

Obviamente esto ha implicado un profundo cambio en nuestros sistemas de mercado y por supuesto en nuestra forma de comprar. Hoy en día es posible vivir sin salir en absoluto de casa, ya que todos los productos que podemos necesitar, desde una aguja hasta una máquina de ejercicio, pasando por la compra diaria, puede ser adquirida vía Internet. Socialmente sus consecuencias serán analizadas por especialistas pero desde el punto de vista meramente técnico es un avance increíble. Y no se detiene, porque gracias a las nuevas tecnologías de la información estas facilidades las podemos tener en nuestro PC de casa pero también en nuestro Smartphone. Consiguiendo con ello que seamos capaces de realizar negocios, ya no solo comprar, sino también vender nuestros productos mediante aplicaciones que encontramos en nuestros teléfonos móviles.

No obstante, estos sistemas, a pesar de las enormes ventajas que ofrecen en una economía globalizada como la que vivimos hoy en día, no son usados masivamente en algunos países, como por ejemplo el nuestro. El no uso de estas tecnologías causa un rezago importante en la economía del país que no las usa, ya que su impacto es sobre todos los sectores productivos. Una de las razones que desestimula su uso es la falta de confianza del ciudadano en este tipo de sistemas. Existe la percepción de que si no tengo el dinero en formato físico, puede esfumarse. Esta desconfianza es realmente infundada; primero porque este tipo de sistemas tiene, como decía al principio, 30 años de evolución y han sido confiables siempre. Segundo, existen entes que certifican la seguridad de cada transacción y tercero las entidades que prestan este tipo de servicios están vigiladas por las mismas autoridades que vigilan las transacciones realizadas con dinero físico.

La evolución de estos sistemas es abismal, especialmente en el más crítico de sus aspectos, la seguridad. Cada transacción que se realiza en Internet esta soportada sobre un sistema de criptografía que requeriría la edad del universo para ser descifrado. Y por supuesto sigue evolucionando sin detenerse, ya que con el desarrollo de los sistemas informáticos y la capacidad de cómputo los algoritmos se van modificando para ir de acuerdo al avance de las tecnologías y brindar siempre el mismo grado de seguridad. Quizás la única debilidad del sistema es que confía su integridad a que el usuario mantenga sus claves seguras y las personas a veces no son conscientes de ello. El fenómeno de las redes sociales hace que las personas se excedan en la información que comparten haciendo que algunas veces sea fácil encontrar sus claves secretas. Pero quitando este fallo de usuario la confiabilidad de las transacciones es total.

En la actualidad vemos que los servicios de pago por Internet ya no solo lo brindan los bancos tradicionales sino que existen nuevas entidades bancarias que no tienen sedes físicas. También hay intermediarios que ejecutan una función de respaldo, es decir, que se encargan de garantizar que el usuario reciba el producto por el que pago y brinda además la posibilidad de garantizar la devolución del dinero en caso de fallo o de que el producto no haya sido del agrado del cliente. Estas nuevas entidades, quienes muchas veces son simplemente las filiales virtuales de los bancos tradicionales, están respaldadas por bancos con sedes físicas, por lo que son tan confiables como cualquiera de ellos.

Como ven, el buen uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs) abre una enorme posibilidad de comercio. Ya no se necesita pagar los elevados alquileres de un local comercial para empezar un negocio, existe una alternativa que llega a millones de personas que están sentadas en este momento al frente de su pc o jugando con sus Smartphones. Las personas con las que puede relacionarse son tan diversas que van desde paisanos suyos o clientes del lejano oriente, que pueden estar interesados en comprarle el producto que usted vende o venderle lo que usted necesita. Las fronteras han caído gracias a las nuevas tecnologías, haciendo que el mundo esté al alcance de todos. Así que tenemos dos alternativas, mitificar el uso de estas tecnologías o aprovechar su potencial y desarrollar nuestra propia idea de negocio.

@waldimaramaya

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