¡Animales!

En caso de que usted no lo sepa, no lo crea, e incluso lo dude, todos los presentes y a punto de llegar,  somos ANIMALES.  La soberbia de muchos y el chovinismo cínico de creer que nos encontramos en mejores condiciones de proyectarnos hacía el futuro, refleja la ingenuidad que nos persigue y amenaza.

Las carretillas del atraso marchan sin ningún problema aparente, adornadas por el embriagante acoso y la ley del que pega más duro.  El maltrato animal es un aspecto cotidiano que corroe todo avance tecnológico, intelectual y cultural de una sociedad como la nuestra.   La evolución nos confronta con el pasado, estamos ligados a los sucesos que edifican la historia y por nuestras venas corre la sangre animal que ahora es derramada sin ningún sentido.

Las leyes buscan proteger al hombre de sí mismo, los comerciales inundan las pantallas con fuertes avisos de autoayuda y superación a través del consumo, y mientras todo aquello ocurre sin ser tomado en cuenta con la importancia del caso, las especies que nos han acompañado en este largo proceso se despiden de un planeta en constante movimiento.  Es necesario tener en cuenta que la decisión final no la tomamos nosotros.

Gandhi  pensaba que la grandeza de un pueblo se juzga por como trata a sus animales.  En este caso es mejor no medir, así no salimos perdiendo en este concurso de popularidad, cuyos participantes obcecados con la “razón” se empeñan en llevarlo hasta un final incierto donde cada vez se hace más evidente la carencia de memoria e interés por nuestro entorno.

“Usted es bien animal”, le gritaba una señora a un taxista que casi la atropella.  El taxista furioso empezó a describir su desagrado con una serie de palabras bien adornadas.  La pregunta no radica en quien de los dos es más animal, sino a que lugar pertenecemos como especie,  cuando no respetamos ni la nuestra.

Los seres vivos debemos compartir este espacio para prevalecer.  Respetar nuestras raíces y el humilde camino que se ha construido a través de la historia,  es el equivalente a la protección de nuestros hermanos en cuestión.  Con una tendencia destructiva y segregada, no estamos librados de las consecuencias catastróficas que van mucho más allá de las predicciones baratas y los castigos endebles que proponen las autoridades irrazonables.

Para terminar, mis más sinceras disculpas a todos ustedes ¡ANIMALES!

Acerca de Jhoan Sebastian Tamayo Gaviria

Comunicador Social Periodista, egresado de la Universidad del Quindío. Me gusta la lectura crítica, las propuestas narrativas en cualquier aspecto de la información y el lenguaje.
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