nov 24

Los Jóvenes y la Información III: Qué es lo que (no) debemos hacer?

 

Revisando materiales disponibles, me encontré con esta herramienta: Parental  Skype Recorder.

Este programa, perteneciente a la familia de Skype, tiene como propósito explícito, servir a los padres como programa “espía” de las conversaciones de los hijos.

El funcionamiento es muy simple: El programa se instala en forma clandestina en el equipo del niño / joven, y se activa en forma automática al comenzar cualquier conversación Skype, convirtiéndose en una especie de “Gran Hermano” invisible, al servicio de los padres. Lógicamente, para poder escuchar las conversaciones grabadas, los padres deberán acceder a la pc del niño, sin su autorización.

Al leer estas líneas, el lector seguramente reaccionará en primera instancia, rechazando este tipo de metodologías por suponer una invasión no aceptable a la privacidad.

Posiblemente, en una segunda lectura, el lector mismo se pregunte: ¿Y si no es así, cómo? ¿O acaso no tengo derecho, como padre, a saber lo que hace mi hijo y “salvarlo” en caso de estar en peligro?

Ambos planteos tienen aspectos complejos y problemáticos:

La privacidad de nuestros hijos es un valor innegable. Respetar sus espacios y estimularlo en la construcción de nuevos

 Los jóvenes y la información II ¿Es la censura?

En el artículo anterior, planteé la problemática del acceso a la información en un contexto de cambios acelerados caracterizado por la irrupción de las nuevas tecnologías y la conformación de un entorno socio-tecnológico en el cual los adultos, en la mayor parte de los casos, nos sentimos “extrañados”.

En un trabajo reciente. David Buckingham (Buckingham, 2008) hacía referencia a diversos enfoques acerca del niño (y del adolescente) en la que el autor denomina la “era digital”.

En primer lugar, vale aclarar que los temores y críticas que escuchamos hoy sobre los niños y las computadoras, no son muy diferentes de aquellos que escuchamos en la década de los 60-70 acerca de la TV, y antes todavía, acerca de la radio. Cada uno de estos medios de comunicación fue recibido – en primer lugar – con temor y escepticismo. En cada caso, se “denunció” la violación de la privacidad por parte de estos medios, así como el daño que se les ocasionaba, en especial a niños y adolescentes, por la exagerada cantidad de horas que éstos les insumían.

Lo mismo ocurre hoy con los niños frente a las computadoras: a diario escuchamos nuevos estudios, análisis e informes acerca de los daños de todo tipo que les causa  una exagerada exposición a las mismas, siendo que hoy ya no se habla de “media” sino de “multimedia”. Veamos por ejemplo, este sitio denominado commonsense.org que abunda en este tipo de materiales, junto a “tip´s” para padres y educadores sobre cómo actuar frente a los “riesgos” del mundo digital.

Enfoques de este tipo son los que denominamos, con Buckingham, los enfoques del “niño en riesgo”.  ¿Qué significa este enfoque y de dónde proviene?

Este enfoque proviene en primer lugar, de la sensación de “exclusión” de los adultos frente a la cultura digital. Como decíamos en el artículo anterior, este desconocimiento produce en los adultos una sensación de “pérdida de control” que por otro lado, es absolutamente legítima y comprensible. Entonces, frente a este mundo desconocido para los adultos, éstos no pueden menos que sospecharlo y temerlo responsabilizando a la tecnología, por la “destrucción” de la infancia tal como la conocemos, y por la “crisis” derivada del cambio en las relaciones de autoridad entre adultos y niños.

El enfoque opuesto es el del “niño liberado”. Los defensores de la denominada “generación digital” consideran a la tecnología como una fuerza liberadora, “un medio que les permite superar los límites a los que están sometidos y construir formas nuevas y autónomas de comunicación y comunidad” (Buckingham, 2008).

Entre estos dos enfoques estamos nosotros, adultos y educadores, frente o con los niños o adolescentes, y nos preguntamos cómo actuar.

Burbules (Burbules, 2006)  menciona cuatro alternativas: Censura, filtrado, parcelación y rotulación. La censura es una prohibición desde el lado de la oferta. El filtrado, la parcelación y la rotulación son moderaciones de diferente grado desde el lado de la demanda. En todos los casos, son conocidas las dificultades técnicas y prácticas que impiden que la aplicación de cada una de ellas obtenga un 100% de efectividad. Sumado a ello, el caso de la censura plantea dilemas éticos y políticos propios de cualquier acción de este tipo.

Sin entrar en detalles, diremos que si bien es necesario implementar mecanismos regulatorios en Internet, como en cualquier otro medio público (en los que efectivamente estos mecanismos existen) el caso de la información digital es infinitamente más complicado dadas las dimensiones internacionales del mismo, y las innumerables posibilidades de acceso que ésta brinda.

Volvamos al adulto / educador frente al niño y la cultura digital; entonces ¿Qué  es dable hacer?

En primer lugar, si nuestros temores – fundados – se derivan del desconocimiento de la cultura digital entonces, en primer lugar, tratemos de conocerla y de insertarnos en ella. Esto no significa entrar a los mismos sitos o jugar a sus mismos juegos. El mundo digital es lo suficientemente amplio como para brindarnos, también a nosotros, espacios de información, comunicación y entretenimiento. No obstante, para ello, ¿Quién mejor que los mismos niños para enseñarnos y orientarnos?

Entonces, si nos hacemos también nosotros “digitales”, podremos compartir experiencias, información y hasta herramientas nuevas a las que posiblemente nosotros podamos acceder antes que nuestros niños…

Por supuesto, tendremos que aceptar que esta nueva realidad es más simétrica que la que conocimos: habrán cosas que a las que nosotros accederemos antes que ellos, y otras, posiblemente muchas otras, a las que ellos accederán antes que nosotros.  No obstante, la construcción de un lenguaje común será la clave para mantener una buena comunicación, y profundizarla.

Nuestro lugar de adultos y educadores se verá entonces también fortalecido, así como nuestra propia autoestima. Será menos necesario acudir a prohibiciones de todo tipo o a acciones que semejen a una violación de la privacidad por parte de nuestros niños, y ellos mismos estarán más dispuestos a escucharnos cuando, acudiendo a nuestra experiencia y conocimientos, podamos orientarlos en cuanto al tipo de lectura e información que podrán encontrar en ese mundo nuevo, parcialmente desconocido, con riesgos y peligros, pero también rico en promesas y oportunidades, denominado Internet.

Los invito a compartir vuestras experiencias.

 

Dr. Marcelo I. Dorfsman

Noviembre 2012

 

Buckingham, D. (2008). Más allá de la tecnología. Manantial, Buenos Aires.

Burbules, N. C. (2006). Educación: riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información: Ediciones Granica, SA.

 

 

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nov 17

Los jóvenes y la información: Lectura Crítica en la Red I

 

Los jóvenes y la información: Lectura Crítica en la Red I

Estimados colegas, con este artículo inicio una serie de tres articulos destinados a profundizar en el tema de los jóvenes y las redes digitales. Confío en recibir sus comentarios y en que sean de vuestro interés. 
Una de las características de nuestros tiempos es que cada vez más niños y adolescentes se adueñan de conocimientos a los que los adultos no accedemos. La irrupción de las tecnologías y los cambios acelerados parecen adecuarse más al ritmo de aquellos que los consumen que a la de aquellos que los sostienen. Esto es, si bien son los adultos los que posibilitan a niños y adolescentes el acceso a Internet, la compra de nuevo equipamiento y accesorio y aún, la posibilidad de acceder al entrenamiento en las mismas, de manera formal o informal. Y finalmente, ese mismo conocimiento que los adultos facilitan termina siendo vedado parcial o totalmente a ellos mismos.
Vivimos una época de “asimetrías inversas”. Hace sólo 20 o 25 años atrás, un padre podía “jactarse” de poseer el más conocimientos que sus hijos, o bien las herramientas para acceder a ellos. Hoy es habitual encontrarse, como adultos, ante una realidad por la que no sólo no acceden a los mismos conocimientos sino que, tampoco conocen – en la mayoría de los casos – las herramientas para hacerlo.
En encuestas realizadas entre niños y adolescentes, éstos dicen percibir que la situación clásica de asimetría con los adultos se ha invertido o bien, ha desaparecido.
Tal situación nos plantea como adultos y educadores varios desafíos, el más importante de ellos, desde mi punto de vista, es
¿Cómo sostener y aún fortalecer el lugar de adulto-educador en este contexto desconocido?
Una de las claves en todo proceso educativo es el acceso a la información. Internet es – en su faceta epistemológica – una gran autopista de información variada, accesible en la mayoría de los casos, no siempre confiable[1].
¿Cómo es dable clasificar la información en Internet? Burbules categoriza la informaciónsegún las cuatro I (Burbules & Callister, 2000):
o Inexacta, ¿En qué se debe creer?
o Injuriosa, ¿Qué vale la pena?
o Intrincada, ¿Qué tiene sentido?
o Inútil. ¿Qué es lo relevante?

Esta primera distinción es útil para “desmitificar” lo que proviene de la red como necesariamente válido. El acceso a la información requiere del sujeto la capacidad de lectura crítica, comprensión del medio textual y no textual, y posibilidad de interpretar el lenguaje multimedial y su contexto.
¿Cómo validar la información de Internet?
En primer lugar, y siguiendo los postulados de la filosofía cartesiana, es necesario “poner todo en duda” y no dar por válida ninguna información, salvo que sea sometida de manera rigurosa, a criterios epistemológicos y no epistemológicos:
a. Criterios epistemológicos:
- La reputación de la fuente. Es importante saber quién produce una página de internet, si es un particular, una institución académica, una empresa. Cuál es su volumen, su trayectoria, etc.
- Experiencias previas con esa fuente y recomendaciones: en ocasiones, acudimos repetidamente a una fuente, o bien recibimos recomendaciones de la misma, por parte de fuentes confiables.
- El URL de una cuenta nos da mucha información. Una mirada atenta nos permite dilucidar si se trata de una empresa o una institución sin fines de lucro, una institución educativa o un particular. En la URL puede aparecer el nombre de una universidad conocida, pero siempre es necesario cotejarlo para verificar que no se trata de una similitud intencional y no de un URL auténtico.
- La vía de enlace por la cual se llegó a la página, y la cantidad de enlaces desde y hacia ella: así como el URL, el enlace desde el cual llegamos a la página o bien, los enlaces que parten de ella dan cuenta del nivel de confiabilidad de la misma.
- Actualización de la página: ¿Cuándo se actualizó por última vez? ¿Qué actividad se registró recientemente?

b. Criterios no-epistemológicos:
- ¿A qué intereses responde esta información y esta manera de presentarla? Toda página tiene propósitos, algunos explícitos y otros implícitos. La manera de presentar la información, el tipo de información que presenta, los “destacados”, los “resaltados”, son datos que vale la pena buscar, leer e interpretar.
- Analizar el contexto en el que aparece la información: el diseño, la organización, los colores elegidos, los textos destacados, la distribución de los espacios. Todo ello es parte del contexto que la página propone y construye como parte de su ideología y de sus intereses.
- Lo que no aparece, lo que falta en la página. Preguntarse por la información faltante es también un modo efectivo de indagación crítica.
- Construir criterios evaluativos para la lectura de imágenes, sonidos y videos. ¿Cuántos aparecen? ¿Qué lugar relativo ocupan en la página? ¿Cuál es la relación entre estos textos multimediales y los convencionales?
Como podemos ver, no es poco lo que un adulto puede hacer para orientar a niños y adolescentes frente a la masa de información a la que la red nos somete.
En próximas entregas, continuaré con esta temática y la profundizaré.
Los invito a enviar sus comentarios.

Marcelo I. Dorfsman

Burbules, N., & Callister, T. (2000). Watch IT: The risks and promises of information technologies for education: Westview Pr.

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oct 21

Tecnología y Benchmarking: una variable de la enseñanza con casos

 

Una variable interesante de la enseñanza con casos, que propongo como metodología efectiva y confiable, es la enseñanza a través del Benchmarking.
El benchmarking es un concepto muy utilizado en los círculos de la empresa y los negocios, y puede definirse como un proceso sistemático y continuo para evaluar comparativamente los productos, servicios y procesos de trabajo en organizaciones.
Su utilización responde al propósito de transferir el conocimiento de esas prácticas y su aplicación a otras organizaciones. El concepto de Benchmarking se sintetiza entonces, en nuestro contexto, como la voluntad expresa de una institución por identificar las mejores prácticas que se llevan a cabo en otras instituciones, e implementarlas de alguna manera, en la propia institución.
Al analizar la inclusión de las tecnologías en las instituciones de enseñanza superior, partimos de algunos supuestos en cuanto a sus potenciales y ventajas:
 Los estudiantes pueden acceder a la enseñanza de calidad desde cualquier lugar y en cualquier momento.
 La información a obtener ya no es propiedad “exclusiva” del profesor, sino que se puede acceder a ella mediante diferentes canales.
 Los materiales multimediales o en el internet, responden a criterios de organización y de diseño que los convierte en más eficaces y dinámicos para los alumnos .
 Las NT pueden diseñarse para facilitar destrezas de aprendizaje de orden superior, tales como la resolución de problemas y el pensamiento crítico.
 Las NT facilitan la comunicación y la interacción entre docentes y estudiantes.
 Las NT pueden facilitar el trabajo colaborativo y grupal, el uso de profesores invitados de otras instituciones, clases internacionales, etc .

A través del Benchmarking, nosotros apelamos al análisis de la “buenas prácticas” universitarias. El estudio, la comprensión y el análisis tienen el propósito de transferir el conocimiento de esas prácticas y su aplicación a otras organizaciones.
El concepto de Benchmarking nos propone entonces definir la “buena práctica”, en función de criterios pedagógicos, filosóficos e institucionales; aprender de las “buenas prácticas” de otras instituciones – abriendo de este modo líneas posibles de cooperación inter-institucional; y plantear por último una estrategia de aprendizaje interno que da cuenta de la necesidad de reorganización y reestructuración propias de la inclusión del componente tecnológico en la enseñanza.

Dr. Marcelo I. Dorfsman

Octubre 2012

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oct 07

Incluir tecnologías a través de casos: Un ejemplo

 

Mucho hemos hablado acerca de la inclusión de tecnologías a través de casos. Llegó el momento de comenzar a mostrar de qué estamos hablando.

¿Qué es un caso y cómo se integra la tecnología en la enseñanza a través de casos?

Un caso es un relato, que da cuenta de cierta problemática particular. Selma Wasserman recupera en su libro el valor del relato en primera persona, relato abierto y no resuelto, construido o recuperado para la enseñanza. Los casos dan cuenta de situaciones complejas. No tienen una resolución unidireccional sino que toda resolución da cuenta de la necesidad de evaluar, reflexionar, debatir, intercambiar.

En nuestra propuesta de enseñanza a través de casos, los elementos centrales a tomar en cuenta son: La gran idea, Los personajes, la calidad del relato, el dilema y las preguntas críticas.

¿Cómo integramos tecnologías a través de casos?

El caso es un relato, construido o recuperado para la enseñanza. Los casos recuperados son relatos de situaciones reales, que hemos elegido de acuerdo con criterios de selección curricular adecuados a las edades y a los contenidos que enseñamos.

Un caso modelo para la enseñanza en el nivel universitario es el “Proyecto Facebook”. El proyecto Facebook es una experiencia participativa de la Cátedra de Procesamiento de Datos de la Carrera de Comunicación en la UBA, a cargo de Alejandro Piscitelli. En el proyecto participaron más de 250 personas, contando al plantel docente y a los estudiantes.

El proyecto cuenta con 5 fases, que pueden apreciarse en la página del mismo en Facebook:

http://www.facebook.com/group.php?gid=105233270367

Las producciones y las reflexiones acerca del proyecto se encuentran en el sitio oficial del mismo:

http://www.proyectofacebook.com.ar/

La presentación del proyecto está subida en la página en formato Prezi, o bien pueden encontrarla en: http://prezi.com/explore/search/?search=proyecto+facebook

Entre los materiales de la clase, está subido el texto producido en forma colectiva: “El Proyecto Facebook y la Posuniversidad” (Piscitelli, 2010).

El relato de este caso y su exposición como experiencia, el análisis de las fases transcurridas, la riqueza de los materiales – disponibles en la website del proyecto, o bien en los weblogs, en Facebook y demás, junto con las abundantes reflexiones teóricas provenientes del libro producido por la cátedra, requieren de la destreza didáctica del docente que recupera un caso real y lo transforma para su enseñanza.

Un material interesante para analizar en este proyecto es su presentación en video.  Al observar este video, el lector podrá apreciar el espíritu filosófico y pedagógico de sus mentores.  Entonces, podrá también revisar los fundamentos del proyecto, sus enunciados, sus producciones multimediales, sus mensajes explícitos e implícitos.

Entonces, podemos avanzar en nuestra premisa (de didactizar el proyecto y el caso) y preguntarnos por el dilema porque, el caso es caso porque tiene un dilema. Y en este caso, el dilema puede ser un “auto-dilema” relacionado con la propia capacidad para encarar un proyecto de nivel superior de características similares; o bien un “meta-dilema” pedagógico, dilema que se origina en la reflexión didáctico del caso y cuyo propósito es orientar la lectura del caso, y a su vez orientar también la construcción, a futuro, de vuestra propia propuesta de enseñanza.

El Proyecto Facebook, en tanto caso de enseñanza, permite interrogarse acerca de los paradigmas dominantes en la enseñanza y en el aprendizaje como también, acerca de los paradigmas dominantes acerca del sentido de las tecnologías y su rol en la enseñanza.

Dr. Marcelo I. Dorfsman

mdorfsman@gmail.com

@mdorfsman

 

 

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sep 30

Vivencias y percepciones en la enseñanza a distancia

 

Una de las cuestiones que más me ocupan actualmente en mi tarea profesional, es la pregunta acerca de la efectiva utilización de las tecnologías en la enseñanza, y los factores que favorecen y/o obstaculizan la incorporación de las mismas por parte de docentes y educadores en los diferentes niveles de enseñanza.  Continuar leyendo

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sep 05

La Clase Online

 

La clase online es una de los componentes que mayores transformaciones ha experimentado, producto de la permanente evolución de los medios tecnológicos.

Años atrás, pensar en una clase online para destinatarios ubicados en destinos cercanos o alejados, suponía una seria inversión en equipamiento, una apuesta a una conectividad no siempre disponible, y un riesgo que no siempre se tomaba la decisión de asumir.

En nuestros días, las barreras tecnológicas van desapareciendo, la conectividad aumenta de manera exponencial en buena parte del planeta, y las herramientas a disposición son ricas y variadas.

En mi caso en particular, utilizo la plataforma Wiziq, que es una plataforma útil, razonablemente confiable tecnológicamente, y con suficientes herramientas como para hacer que la clase sea dinámica y productiva.

La implementación de la clase online nos ha permitido potenciar nuestra modalidad de enseñanza, y generar una metodología que denominamos “Web-Blended Learning” (Dorfsman, 2012), modalidad que combina de manera eficiente y productiva las ventajas de una enseñanza asincrónica, con las posibilidades que ofrece la enseñanza online.

¿Por qué enseñanza online?

Uno de los programas hemos implementado recientemente clases online, es en el Instituto de Capacitación docente Melamed, en Argentina, con cursos que se dictan en forma asincrónica desde el año 2006 desde la Universidad Hebrea de Jerusalém.

Una primera experiencia realizada, con tres cursos y un total de 55 alumnos, da cuenta de altos niveles de satisfacción por la experiencia. Es importante notar que, cada curso tuvo a otro docente, y que las clases online se desarrollaron todas domingos por la mañana, fuera del horario habitual de clases.

Estos son algunos de los comentarios obtenidos:

“…me encantó interactuar con la docente y conocer la cara de personas con las que curso desde el año pasado en esta modalidad. Pienso que en nuestra carrera como docentes ese intercambio personal es muy importante.” (alumno Melamed, 2do año)

“…La participación en la clase on line si bien fue desde lo emocional relevante no lo fue desde el acceso a los contenidos…” (alumno Melamed, 3er año)

“La web-conference, ayudo al intercambio de opiniones entre mis compañeros, nos enriqueció esta modalidad de estudio…” (alumno Melamed, 3er año)

“…es mucho mejor escucharlo[1], y verlo que leerlo, por lo menos a mi me resultó mucho más significativo el escucharlo”. (alumno Melamed, 1er año)

Sin dudas, y tal como se reitera en cursos de diferente nivel de formación también en universidades, el factor vivencial, la posibilidad de interactuar e intercambiar con docentes y pares, es una necesidad central en los procesos de formación y la clase online es una excelente ancla en este sentido (Dorfsman, 2011).

Los recursos de la clase online son variados, y su utilización por parte de los docentes es recomendable para que ésta sea dinámica y productiva: el uso de la pizarra con los alumnos, la implementación adecuada de recursos visuales y audiovisuales, el análisis de documentos y de gráficos, el trabajo con encuestas en clase, las discusiones directas o a través del chat.

La didáctica de la clase online requiere entonces, una adecuada formación por parte del docente a cargo. Las propuestas de formación se sostienen en principios de trabajo compartido y de construcción de conocimientos más que de transmisión de los mismos. No obstante, esta propuesta se ve impactada por un entorno tecnológico que no siempre el docente conoce y maneja, y por herramientas que ofrecen una gama amplia de posibilidades pero se visualizan también amenazantes.

El desafío es entonces, atreverse… formar y autoformarse… experimentar solos y también buscar socios para nuevos desafíos y propuestas.

 

Ph.D. Marcelo I. Dorfsman

mdorfsman@emeduc.org

@mdorfsman

Seoptiembre 2012

 

 

Dorfsman, M. (2011). El componente vivencial como factor central en la integración de tecnologías para la enseñanza y la investigación. Revista de Educación a distancia, 6.

Dorfsman, M. (2012). La profesión docente en contextos de cambio: el docente global en la sociedad de la información. [http://www.um.es/ead/reddusc/6]. RED-DUSC. Revista de Educación a Distancia-Docencia Universitaria en la Sociedad del Conocimiento, 6. Retrieved from

 


[1] Al docente.


[i] Ph.D. Marcelo I. Dorfsman es investigador y especialista en e-learning e integración de tecnologías en la enseñanza en el nivel superior y universitario. Miembro del Staff del Centro Melton de la Universidad Hebrea de Jerusalem, docente de la Maestría en Enseñanza de las Ciencias de la Universidad Nacional del Comahue, docente invitado de la Unniversidad Tecnológica del Perú.

 

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