¿Qué tan angosta es la banda ancha?

Los avances tecnológicos en las telecomunicaciones han impulsado el desarrollo de mercados cuya dinámica gira entorno a nuevos conceptos técnicos y de servicios que, en mi opinión, aún distan de ser debidamente entendidos por la mayoría de los usuarios. Es así como día a día nos encontramos con términos como big data, internet de las cosas, web 2.0, Mbps, GB, LTE, 4G, banda ancha, espectro, etc. ¿Cómo digerir toda esta nueva terminología?, ¿es necesario para el usuario promedio entender qué quieren decir estos términos?. Pienso que no es necesario llegar al nivel de entendimiento propio de un experto en el tema, pero si es imprescindible adquirir un conocimiento preciso sobre qué es, para qué sirve y qué se puede hacer con estos conceptos dentro de nuestro contexto social. La falta de conocimiento al respecto se ha prestado para que actores del sector, como gobiernos y operadores de servicios, en muchos casos creen falsos imaginarios en el común de las personas con el fin de satisfacer sus intereses personales. Ésto ha motivado la temática del presente artículo, cuya discusión gira en torno al concepto de banda ancha.

Dispositivos como los teléfonos inteligentes, las tabletas, los computadores portátiles y de escritorio envían información en la internet usando el mismo principio: el mensaje a transmitir (voz, video, texto, datos, etc.) se segmenta en pequeñas unidades de datos llamadas bits. Estas unidades se transportan a través de la red a una tasa de transferencia, o velocidad, comúnmente expresada en bits por segundo bps; de ahí que un enlace de 1 Mbps tenga la capacidad de transmitir por cada segundo transcurrido 1.000.000 de unidades de datos. Este concepto de tasa de transferencia vino a popularizarse con el tiempo bajo el término de ancho de banda de la conexión. Desde del surgimiento de la internet como servicio de comunicación masivo, a principios de la década de los noventas, el mayor reto tecnológico ha sido poder implementar conexiones con mayores anchos de banda. El primer paso consistió entonces en usar las redes telefónicas existentes para enviar datos; de este modo nació el internet conmutado, tecnología que permitía anchos de banda máximos de 56000 bps (56kbps), con la desventaja de no hacer posible la realización simultánea de llamadas telefónicas junto con la navegación en la web. Esta limitante planteó el reto de no solo lograr mayores anchos de banda, sino también el de idear redes capaces de transferir simultáneamente diferentes flujos de información. Y es de esta forma como en los noventas nace la primera definición de banda ancha: toda conexión a internet que tenga la capacidad de transportar unidades de datos con un ancho de banda mayor a 56kbps será considerada como de banda ancha, de lo contrario será catalogada como de banda angosta. Por supuesto, esta definición tiene sentido dentro del contexto histórico citado, pues una velocidad de 56kbps, o mayor, suponía cosas inimaginables para aquel entonces como la derrota del correo escrito por parte del emergente correo electrónico.

Lo que vino posteriormente fue una serie de innovaciones tecnológicas cuyo fin ha sido afrontar los dos retos impuestos: mayores anchos de banda y convergencia de servicios. Las comunicaciones fijas implementaron tecnologías DSL (Digital Subscriber Line – Línea digital de abonado) para traer banda ancha sobre los pares de cobre existentes, solución que actualmente está siendo superada por el despliegue de fibras ópticas al domicilio del usuario (tecnología conocida como FTTH o fibra al hogar). En cuanto a las comunicaciones inalámbricas, 4G y Wi-fi están haciendo lo suyo para mejorar el desempeño de las conexiones que usan las ondas de radio. Esto ha desencadenado la evolución de una espiral donde al inicio de cada ciclo tenemos un mosaico de tecnologías que potencialmente satisfacen las necesidades de ancho de banda del mercado; como consecuencia, se estimula el desarrollo de nuevos servicios y aplicaciones. A su vez, este desarrollo plantea la necesidad de infraestructuras más robustas, impulsando entonces la creación de nuevas tecnologías, iniciando de este modo un nuevo ciclo en la espiral. Cada ciclo es caracterizado entonces por una nueva banda ancha, la cual define la mínima velocidad necesaria para satisfacer los requerimientos de los servicios y aplicaciones del momento.

Imagen tomada de: http://www.region10.net/regional-development/broadband/

¿Cuál es entonces la definición actual de banda ancha?. A partir de la primera definición basada en los 56kbps, la respuesta es que en los últimos 20 años no ha existido un consenso al respecto; por el contrario, han coexistido varias definiciones emitidas por diversos organismos. La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD) y la Federal Communications Commission (FCC – organismo regulador de las comunicaciones en USA) han pasado por definir en la última década la banda ancha como toda conexión con velocidades superiores a 2Mbps, 256kbps y 4Mbps respectivamente. Si a esto le sumamos las definiciones oficiales estipuladas por cada nación (en latinoamérica la definición en promedio está entorno a 1 Mbps), terminamos con un compendio de cifras inconsistentes, dispares y poco dicientes respecto a lo que en realidad es la banda ancha. Conclusión: ¿Qué tan angosta es la banda ancha?, pues es lo suficientemente angosta como para poder garantizar la publicación de estadísticas que hablen favorablemente de los programas de los gobiernos para masificar el uso de la internet, como también para aplaudir los esfuerzos de los operadores en cuanto al despliegue de infraestructura. En otras palabras, la banda ancha se ha posicionado y convertido en una marca para hacer marketing con un servicio que debe tener un enfoque netamente social. Es un “algo” (por la ambiguedad misma de su definición) que parece solo servir para crear estadísticas de papel, lejanas de la realidad, cuyo fin es halagar la eficiencia de gobiernos de turno, de reguladores y de operadores en su deber de cerrar la llamada brecha digital. ¿Qué credibilidad se puede conceder a estadísticas nacionales e internacionales sobre la penetración de la banda ancha cuando ni siquiera hay consenso respecto a su definición?, ¿es acaso imposible establecer una definición global?.

Una definición es posible siempre que se reconozca a la banda ancha como un concepto relativo y cambiante en el tiempo. Un prerrequisito ineludible para los actores del sector al plantear la discusión, es entender claramente la naturaleza y dinámica misma del ecosistema digital infraestructura, servicios, aplicaciones y usuarios. La implicación es que más allá de definir un límite de velocidad mínimo para las conexiones, lo que se debe comprender es cuáles son los servicios y aplicaciones que demandan los usuarios dadas las condiciones tecnológicas del momento. Adicionalmente, para un ecosistema digital como el actual, que está migrando al paradigma web 2.0, el cual concibe a los usuarios como potenciales generadores de contenidos, es necesario que la definición involucre no solo la velocidad de acceso desde la red hacia el usuario (ancho de banda de bajada), sino también la velocidad desde el usuario hacia la red (ancho de banda de subida).  Hasta el momento la multiplicidad de definiciones se han enfocado en velocidades de bajada.

¿Por qué es necesario definir la banda ancha?, porque el hacerlo trae implicaciones importantes sobre la forma en la que se pueden regular los proveedores de servicios y los mercados. Esto obligaría a los operadores a desplegar infraestructura que realmente tenga la capacidad de brindar banda ancha (de subida y de bajada) a los usuarios; adicionalmente, reorientaría los debates en el sector respecto a la implementación de políticas sectoriales referentes a precios, cobertura y accesibilidad. Las condiciones del ecosistema digital actual, a nivel mundial, sugieren que una conexión de banda ancha debería como mínimo soportar un ancho de banda de bajada de 10 Mbps y de subida de 4 Mbps, lo cual pone contra las cuerdas a las conexiones “banda ancha” existentes en regiones como latinoamérica, países donde mayoritariamente todo acceso con velocidad (de bajada) superior a 1 Mbps es considerado como de banda ancha. Este es tan solo un ejemplo de cómo se ha diseminado la errónea idea de la masificación de la banda ancha, cuando en realidad estamos es siendo testigos de un despliegue sin precedentes de la banda angosta. Es necesario que los gobiernos junto con sus autoridades reguladoras aborden la discusión y tomen medidas acordes a lo que necesita la sociedad, teniendo presente que las estadísticas son buenas en la medida en que estas reflejen la realidad. ¿Cómo plantear estrategias para cerrar la brecha digital sin saber qué tan estrecha o ancha es la misma?, es como tratar de enhebrar una aguja con los ojos vendados. Que no nos siga pasando como sociedad lo que a los pozos profundos, que tardan mucho en percatarse lo que en realidad a su fondo ha caído.

Ronald Romero Reyes
ICT Researcher                                                                                                                    
Technische Universität Chemnitz, Germany
Chair for Communication Networks
Publicado en 4G, Alfabetización Digital, Convergencia, Espectro radioeléctrico, FTTH, Infraestructura, Internet del futuro, Redes Fijas, Regulación, Sociedad del Conocimiento, TIC | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Internet del futuro: desafíos por afrontar

La cooperación mutua entre operadores y la neutralidad de red han sido los principios fundamentales sobre los que la internet ha evolucionado y ha sustentado su éxito. La cooperación mutua ha permitido que varias redes se interconecten a nivel global con el fin de comunicar el mundo. La neutralidad de red, a su vez, ha hecho lo suyo al permitir la libre difusión y desarrollo de contenidos y aplicaciones, impulsando de esta forma la innovación y el desarrollo. Por otra parte, a nivel tecnológico, la internet se ha desarrollado a través del principio “best effort” o  “mejor esfuerzo”. Esto significa que las aplicaciones y contenidos que navegan a través de la red (email, chat, video streaming, voz, datos, etc.) lo hacen sin ningún tipo de tratamiento preferencial; es decir, todos los flujos de información son tratados por igual. Como consecuencia, a modo de ejemplo, una video llamada por Skype se puede ver afectada por la descarga simultánea de un archivo desde una página web. Esto quiere decir que la internet actual, tal y como está implementada, no ofrece garantías a nivel de calidad de servicio a las aplicaciones; siendo esta la razón por la que los proveedores de internet únicamente se comprometen a nivel contractual a ofrecer una disponibilidad anual promedio del servicio.

Tomada de: http://www.tssg.org/files/2011/04/past-future.jpg

El crecimiento vertiginoso en la demanda por conectividad, el desarrollo de aplicaciones más robustas y la divulgación de volúmenes cada vez más grandes de información están planteando la necesidad de re-definir el modelo actual de internet. Esta re-definición es lo que se conoce como el internet del futuro, concepto cuya finalidad es materializar lo que va a ser la conectividad mundial en el mediano y largo plazo. ¿Cómo se está pensando actualmente en el mundo lo que debe ser el internet del futuro?. El enfoque adoptado ha sido el de considerar detalladamente los cambios en el uso de la internet para a partir de los mismos derivar los desafíos a enfrentar. Cambios importantes a resaltar son:

  • A nivel de uso: la internet dejó de ser una red de datos usada para enviar correos electrónicos y compartir archivos, y se ha convertido en una red de aplicaciones, servicios y contenidos variados.
  • Impacto social: la internet ha generado nuevos patrones de uso de la información y se ha convertido en un servicio básico (commodity) como la electricidad, el agua o la televisión.
  • Evolución del modelo cliente/servidor al modelo peer to peer: el modelo de internet conocido como Web1.0 se basa en el concepto cliente/servidor, el cual lanzó la red de redes a la cumbre del éxito. Los usuarios o “clientes” son considerados pasivos (no generan cantidades de información significativas hacia la web) y acceden a la red o “servidor” en busca de contenidos. Sin embargo, la evolución de los servicios y aplicaciones ha modificado el perfil de los usuarios, quienes ahora activamente generan y divulgan contenidos. Este giro conceptual ha dado paso al modelo Web 2.0 o peer to peer, donde aplicaciones y datos son ofrecidos no solo desde el corazón de la internet sino también desde sus fronteras; es decir, desde donde están los usuarios. Esto hace la internet aún más exitosa, mostrando que la barrera entre el consumidor y el proveedor está desapareciendo, definiendo de este modo roles simétricos (usuarios y red generando activamente información) que permiten la creación de nuevos modelos de negocio.
  • Convergencia de red y aplicaciones: redes fijas y móviles se están integrando para ofrecer ubicuidad e itinerancia. Como resultado tenemos aplicaciones y servicios como el Big Data para el análisis y tratamiento inferencial de la información, el internet de las cosas para interconectar objetos y elementos de la vida cotidiana a la red, las redes sociales y las emergentes redes vehiculares.

Estos cambios esbozan los desafíos que debe afrontar el internet del futuro, dentro de los cuales estan:

  • A nivel tecnológico se deben definir arquitecturas de red orientadas a servicios y aplicaciones. Esto, a criterio personal, implica re-pensar el principio “best-effort” (mejor esfuerzo), de tal manera que la internet tenga la capacidad de distinguir entre aplicaciones con el fin de garantizar la calidad de servicio que cada una necesite.
  • Se deben implementar redes amigables con el ambiente, que igualmente puedan operar de forma estable (a nivel tecno-económico) en un entorno donde las aplicaciones, servicios, tecnologías y patrones de uso cambian constantemente.
  • Definir nuevos modelos de negocio orientados a aplicaciones, servicios e infraestructura. Esto involucra la posibilidad de contratar conectividad que ofrezca explícitamente niveles de calidad de servicio y no solo de disponibilidad.
  • Se debe avanzar en el debate respecto a la neutralidad de red. Es importante que los operadores y proveedores de contenidos no impidan el libre acceso a la información a los usuarios. Este principio democrático se debe preservar y legislar apropiadamente para evitar abusos a los usuarios. Neutralidad es sinónimo de innovación, libertad de expresión y de acceso al conocimiento.

Actualmente, proveedores de internet y autoridades reguladoras a nivel mundial han enfocado sus esfuerzos en dos desafíos muy puntuales relacionados con el internet del presente. Por un lado en mejorar la experiencia del usuario, es decir, en promulgar políticas sectoriales, que haciendo uso de las herramientas tecnológicas existentes, garanticen alto desempeño de las conexiones a internet (retardos cortos, anchos de banda altos). Por otro lado, al ser internet un servicio básico, el trabajo se ha centrado garantizar alta fiabilidad o disponibilidad del servicio (horas disponibles por año). Esta mirada al internet del presente nos muestra que en la práctica estamos aún algo distantes de iniciar una discusión seria respecto a los retos que plantea el internet del futuro. Es claro que la solución a los desafíos planteados requiere la implementación de redes más flexibles; sin embargo, también se necesitan iniciativas que no solo promuevan la inversión en infraestructura y en el desarrollo de aplicaciones, sino que también impulsen el planteamiento de políticas respecto a temas tan neurálgicos como la neutralidad de red y el libre acceso al conocimiento.

Ronald Romero Reyes
ICT Researcher                                                                                                                    
Technische Universität Chemnitz, Germany
Chair for Communication Networks
Publicado en 4G, Alfabetización Digital, Convergencia, Infraestructura, Internet del futuro, Redes Fijas, Regulación, Sin categoría, Sociedad del Conocimiento, TIC | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Censura y libertad de expresión en la internet

La condena a una persona que hizo un comentario a una noticia publicada por un periódico en su portal web, una caricatura ofensiva contra un equipo de fútbol y los millones de mensajes cargados de xenofobia que día a día inundan las redes sociales, son apenas algunos ejemplos que plantean el debate sobre la censura y libertad de expresión de las opiniones y contenidos publicados en la internet.

La diversidad a nivel de origen étnico, sexo, idioma, religión, posición social, opinión política, etc., es la que hace imprescindible la creación de mecanismos que garanticen la armonía y construcción de consensos para el bienestar y el desarrollo social. Uno de estos mecanismos es la libertad de expresión, la cual constituye la base de la tolerancia a la pluralidad de pensamiento. Soy partidario y defensor de la libertad de expresión tal y como ésta es definida en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos*: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.  Llama especialmente mi atención el siguiente aparte del artículo: “…este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones”; particularmente, la idea expresada por ésta línea es la que generalmente se usa como argumento contra la censura por parte de aquellos que de cierta forma sienten vulnerado su derecho a opinar. Sin embargo, si nos restringimos sólo a este aparte para defender la libertad de expresión, se abre entonces paso a una serie de ambigüedades y malinterpretaciones que han mostrado ser dañinas en la práctica. Como tenemos derecho a no ser molestados a causa de nuestras opiniones, ¿somos entonces libres de emplear no solo las redes sociales, sino cualquier medio de comunicación para calumniar, ofender y atentar contra la honra, reputación e integridad psicológica de cualquier individuo y/o grupo social?. La respuesta, en mi opinión es NO; este debate se debe abordar no desde una visión simplista y conveniente, sino desde un punto de vista global y ético.

El mismo artículo 19 nos da una clave importante, y es el derecho (y DEBER desde mi punto de vista) que tenemos “de investigar y recibir informaciones y opiniones”; lo cual se complementa con lo expuesto en el artículo 12 de la misma declaración: “Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques”. Estas declaraciones permiten dilucidar el verdadero trasfondo del derecho a la libertad de expresión, el cual está implícitamente plasmado en el DEBER que tenemos todos de hacernos responsables de nuestras opiniones. Es decir; somos libres de expresarnos, pero debemos reconocer los límites éticos del ejercicio de este derecho. Dichos límites éticos no significan restringir nuestras opiniones para agradar, adular y quedar bien ante determinado grupo social y/o poder político y económico; tampoco significa el privarnos de expresarnos libremente por miedo al rechazo, la condena o la censura. Los límites éticos, por el contrario, están definidos con nuestro deber de opinar y divulgar información y puntos de vista usando argumentos coherentes, que construyan ideas y generen debate sin caer en la calumnia y la ofensa. Antes que ejercer el derecho a la libertad de expresión tenemos que aprender a autoimponernos el deber moral de guiarnos por la prudencia, aquella virtud que nos enseña a regular nuestras vidas y acciones de acuerdo a los dictados de la razón.

Imagen tomada de: http://pintos-salgado.com/

Adicionalmente, en el artículo 29 de la citada declaración: “Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad”, se muestra la importancia de reconocer que somos individuos sociales. Por tal razón, nuestras acciones y pensamientos deben guardar coherencia ideológica y moral, no solo para el libre ejercicio de nuestros derechos, sino para garantizar el bienestar común, lo cual implica el deber de respetar a los demás, reconociendo que todos podemos pensar diferente. De este modo, el ser humano que desarrolla libremente su personalidad es aquel que aprende a superponerse a los vicios, es el que se hace responsable de sus acciones y de las consecuencias que de estas se deriven, es el que guía su vida por los principios de la rectitud y justicia, es el que NO persigue y calumnia a aquellos que piensan diferente, y es el que rechaza y condena las injusticias, envidias, venganzas y egoísmos que perjudiquen a los demás. Aunque todo esto pueda sonar algo utópico, creo firmemente en la capacidad que tiene todo individuo de doblegar sus pasiones y vanidades para aprender a comunicar constructivamente. En este sentido, secuencialmente se debería: 1- Usar la ley moral inmanente a cada persona con el fin de escuchar para aprender y de comunicar para educar y construir. 2- Hacer uso del derecho a la libre expresión para divulgar opinión, creando de este modo debates vinculantes y constructivos. 3 – Si la ley moral no es capaz de doblegar los vicios de la injuria, la calumnia y el irrespeto; es decir, si uno como individuo no es capaz de respetar y tolerar, entonces es cuando el orden jurídico debe intervenir para garantizar a toda persona o grupo social el “derecho a la protección … contra tales injerencias o ataques”.

El problema es que un medio de comunicación como la internet, que ha trascendido todo tipo de fronteras geográficas, ha sembrado una serie de falsas creencias en las conciencias de las masas. Dentro de estas está el creer que toda la información que se presenta en la red es veraz; que todo individuo es libre de ofender, denigrar y calumniar a través del anonimato y/o distancia que concede el estar detrás de la pantalla de un dispositivo electrónico. A esto se le llama ser orate, cobarde; lo más deplorable y peligroso es la creencia que libertad de expresión puede ser sinónimo de tolerancia a este tipo de conductas. ¡Concedámonos primero el derecho a liberarnos de las ataduras de la ignorancia y luego sí ejerzamos nuestro derecho a opinar de forma libre, objetiva y responsable!. El asunto no es regular TODO lo que se opina y se publica en la internet y demás medios, por el contrario, el desafío está en debatir y definir la frontera entre la libre expresión y la calumnia, entre la censura y la tolerancia a la infamia. En una sociedad donde domina la ignorancia, donde poca importancia se le da a la ley moral, es importante que se modernicen los sistemas legislativos para garantizar verdadera libertad de expresión. Hemos demostrado los humanos a través de la historia que no hemos aprendido a autorregularnos, y por ello hemos tenido que crear leyes para evitar el caos. Esta realidad se encuentra tácitamente expuesta en la misma declaración de los derechos humanos: “En el ejercicio de sus derechos…, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás…”. En síntesis, las leyes deben ajustarse de forma tal que, minimizando su injerencia y cualquier tipo de influencia nociva, garanticen el derecho a opinar libremente evitando a su vez toda forma de difamación e injuria recalcitrante.

Ronald Romero Reyes
ICT Researcher                                                                                                                    
Technische Universität Chemnitz, Germany
Chair for Communication Networks

 *http://es.wikipedia.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_Universal_de_los_Derechos_Humanos

Publicado en Alfabetización Digital, periodismo, prensa, Sociedad del Conocimiento, TIC | Etiquetado , , , , , , | 1 comentario

¡La prensa perdió su papel, no más periodismo vulgar!

Indudablemente el periodismo juega un papel de primer nivel en la vida política, económica, cultural y social de cualquier pueblo. Su razón de ser desde su génesis ha sido informar. Es precisamente este rasgo el que lo dota de un poder que puede ser tanto benéfico como malintencionadamente peligroso para el desarrollo de cualquier sociedad. Recordemos que la información proporciona conocimiento, el cual a su vez otorga el poder de cambiar la realidad inmediata de cualquier individuo y su entorno. De ahí que el manejo que sea haga sobre la información sea un factor crítico, relevante y prioritario para cualquier sociedad que se auto-denomine “del conocimiento”.

La información se genera, se transporta, se almacena, se presenta y se registra. Para que este proceso se lleve a cabo es necesaria la intervención de varios factores a nivel de fondo y forma. A nivel de forma, sistemas de gestión como las TIC brindan las herramientas tecnológicas para el transporte, almacenamiento y registro de la información. A este nivel la información se gestiona sin alterar el contenido del mensaje. Entonces, ¿quién o qué tiene la capacidad de manipular este contenido dentro del proceso?, es aquí donde intervienen los factores a nivel de fondo. La información nace en la fuente, sin embargo, el mensaje como tal puede ser procesado y modificado cuando éste se presenta. A este nivel no hay TIC que valga, pues aquí solo hay una herramienta capaz de intervenir el mensaje: la corteza cerebral, la misma que nos dota de conciencia, la que ha creado la civilización actual, la que nos diferencia de los demás animales, la que gobierna nuestros actos, la que actúa guiada por preceptos éticos y morales. Es decir, somos nosotros mismos quienes directa y voluntariamente influimos en la presentación de lo que percibimos como información.

Es en la presentación de los mensajes donde el periodismo asume un rol determinante por la forma en la que éste procesa y modifica los contenidos para divulgarlos, es decir, para informar. Citando la definición de Wikipedia*:  “El periodismo es una actividad que consiste en recolectar, sintetizar, jerarquizar y publicar información relativa a algo de la actualidad,…persigue crear una metodología adecuada para poder presentar cualquier tipo de información valiosa, ser objetivo, buscar fuentes seguras y por tanto verificables para el lector”, ¡una labor nada despreciable!, luego es claro que el papel del periodismo es informar haciendo un trabajo riguroso en la selección de la información, tomando como premisa el principio de objetividad, sin modificar la naturaleza de los mensajes. Sin embargo, la realidad nos muestra lo opuesto a la citada definición: un periodismo que da pena, que es mayoritariamente mediocre, parcializado, dañino, lacayo de los poderes políticos y económicos, cínico, sin valores morales y peligrosamente vulgar en sus fondos.

Imagen tomada de: http://www.elquintopoder.cl/medios/una-nueva-generacion-para-el-periodismo/

Aclaro, uso la palabra “mayoritariamente” porque hacer un juicio inductivo tendiente a generalizar sobre el rol del periodismo, sería caer en los vicios del mal manejo de la información de los que son esclavos buena parte de los periodistas. Pues como miembro de la opinión pública, reconozco y soy consciente  que existen y han existido periodistas con una ética profesional intachable, que han tenido un compromiso inquebrantable con la verdad, la objetivad y la rigurosidad científica en el manejo de la información. Estas personas representan una especie en vía de extinción en un medio donde la vanidad, la arrogancia, la tontería y la falta de ética profesional dominan el día a día.

¿En qué parte de la etapa de presentación de la información falla entonces mayoritariamente el periodismo? Verificar la calidad de la fuente es importante y un deber ineludible, sin embargo, el mayor foco del problema está en el procesamiento y modificación que se hace sobre los mensajes a comunicar. Cabe anotar que en algunos casos no es posible y/o viable publicar la información tal y como viene de la fuente, pues que de ser así, posiblemente el mensaje no sería claro para su receptor. En este contexto, es necesario hacer un procesamiento previo para que el mensaje sea entendible sin que ello implique cambiar la naturaleza de la información; es en este punto donde los contenidos son vulnerables a ser manipulados malintencionadamente. Para entender mejor esta discusión sería bueno preguntarnos, ¿de qué están hechos los mensajes que nos llegan día a día a través de la radio, la televisión, la prensa escrita, la Internet?, de un elemento muy preciado que tenemos los humanos hace 70.000 años: el lenguaje. El lenguaje es importante porque es difícil vivir sin él, es convencional porque necesita definir patrones y palabras para poder entendernos, es  representacional porque lo usamos para referirnos a objetos y describir sucesos, y es social porque con ese fin lo desarrollamos, es decir, con el de comunicarnos con los demás.

El uso del lenguaje permite construir argumentos con los que se puede cambiar para bien o para mal la naturaleza de un mensaje. Desde este punto de vista, con el lenguaje, la información puede ser procesada y modificada con tres propósitos específicos: explicar, justificar, persuadir. Estos propósitos en sí mismos no son malos, pero se pueden emplear como un arma letal cuando de tergiversar la información se trata. Explicar un mensaje es dar razones válidas sobre por qué, dentro de su contexto, algo pasó o por qué algo es verdad o mentira; el objetivo es ayudar a la gente a entender la noticia a través de la contextualización. Este propósito mal manejado puede ser usado para desinformar y polarizar la opinión pública. Por otra parte, justificar (particularmente útil en el periodismo de opinión) busca mostrar al público buenas razones para que estos crean en las conclusiones realizadas por el periodista sobre un tema determinado. Finalmente, con la persuasión se pueden manipular los mensajes para inducir un cambio en las creencias y/o acciones de la opinión pública; se busca que los demás crean lo que el medio de comunicación quiere que crean. Malas razones y/o argumentos no pueden lograr persuadir fácilmente, de ahí que el mal periodismo no necesariamente se fundamente en las acciones de personas poco inteligentes, sino más bien en individuos muy capaces pero carentes de toda ética profesional; lo que demuestra que uno de los cánceres del periodismo no está generalmente en el qué se hace sino en el cómo se hace.

El periodismo serio y objetivo es el que se compromete con la búsqueda y divulgación de la verdad, es el que usa de manera responsable los elementos del lenguaje argumentativo (como la explicación y la justificación) para presentar la información sin modificar su naturaleza, es el que comunica los sucesos tal y como son duélale a quien le duela, es el que tiene como premisa fundamental la ética y es el que no se vende a los poderes políticos, económicos e ideológicos de turno. Es una lástima que el periodismo actual diste mucho de este arquetipo, sus propios vicios de fondo y forma le restan credibilidad, lo desdibujan y lo condenan por los daños que causa a la sociedad; pues no hay pócima más  letal contra el desarrollo que un periodismo soberbio, auto-adulador, cobarde y mentiroso junto con un pueblo ignorante y carente de criterio. Cuando se falta al deber de informar con la verdad, se corre el riesgo de que las palabras dejen de ser palabras y pasen a tener impacto directo en la realidad, condenándonos de esta forma al subdesarrollo y al atraso social y mental.

El asunto es muy simple. El periodismo debe informar respetando las máximas conversacionales usadas para propiciar la comunicación efectiva. Es decir, usando el lenguaje argumentativo debe a nivel de cantidad, transmitir la información sin decir más de lo requerido y sin decir muy poco para que la información no se pierda. A nivel de calidad, no divulgar nada sobre lo que no tenga ninguna razón sólida para creer (veracidad); a nivel de relevancia, ir directo a la noticia sin cambiar el objeto del mensaje (imparcialidad). A nivel de estilo, presentar la información de forma ordenada, coherente y sin ambigüedades. Cuando estas reglas se respetan se logra una verdadera comunicación, pero cuando estas se violan es cuando se da paso al engaño y la tergiversación. El periodista tiene el deber de informar la verdad independientemente de sus intereses personales y de los de terceros, sin buscar agradar ni complacer a nadie. El problema es de tipo ético, fácil de resolver con tan solo un cambio de actitud, o imposible de resolver si se sigue anteponiendo la parcialidad, mezquindad y la insolencia a la ecuanimidad.

Ronald Romero Reyes
ICT Researcher                                                                                                                    
Technische Universität Chemnitz, Germany
Chair for Communication Networks

 *http://es.wikipedia.org/wiki/Periodismo

 

 
Publicado en periodismo, prensa, Sociedad del Conocimiento, TIC | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

¿Internet, fuerza unificadora de la humanidad?

Hace 70000 años la humanidad vivió la primera revolución que definiría de forma radical lo  que somos actualmente como sociedad: la revolución cognitiva. Ésta fue impulsada y definida por el desarrollo del lenguaje, poderosa herramienta que nos permitió a los humanos establecer vínculos sociales complejos, cuyo fin ha sido desde entonces nuestra subsistencia. Posteriormente, hace 12000 años en el Oriente Medio, China y América Central los humanos comenzaron a domesticar plantas y animales. Como consecuencia, el hombre abandona su vida de cazador recolector, y sin percatarse, se domestica a sí mismo iniciando un capítulo en su historia marcado por los placeres e incomodidades de la agricultura.

Por miles de años, estas primeras comunidades de humanos vivieron en grupos separados conformados por pocos individuos. Sin embargo, poco después de la revolución de la agricultura, los humanos crearon ciudades, pueblos e imperios. Desde el comienzo, las relaciones entre estas sociedades siempre fueron complejas y estuvieron definidas por guerras, por el comercio, la inmigración y la imitación de patrones culturales. Estas características persisten en nuestro mundo actual, aunque con un elemento adicional: con el paso del tiempo las conexiones entre las sociedades se han fortalecido a tal punto que hoy en día vivimos en una sociedad heterogénea prácticamente unificada a nivel global.

Al igual que nuestros primeros ancestros, los humanos actuales también estamos biológicamente condicionados y adaptados a vivir en círculos sociales pequeños. Entonces, ¿cómo ha sido la humanidad capaz de unificarse?, ¿cómo pueden millones de extraños ponerse de acuerdo en cuanto a leyes, reglas y valores morales?. Así como las fuerzas gravitacional, electromagnética, nuclear fuerte y nuclear débil gobiernan la dinámica del universo físico, el proceso de unificación de la humanidad es guiado por tres fuerzas históricamente inseparables: la economía, el imperialismo y la religión.

Estas tres fuerzas se sustentan sobre la creación de realidades inter-subjetivas; es decir, en órdenes imaginarios creados por los hombres para crear consensos y de esta forma posibilitar la convivencia. Es de aclarar que algo es subjetivo cuando su existencia depende de la conciencia y creencias particulares de un individuo; de este modo, algo es inter-subjetivo cuando su existencia enlaza la conciencia y creencia de un grupo de varias personas. Como resultado, una realidad “inter-subjetiva” seguramente no cambiará porque un solo individuo deje de creer en ella, pero si lo hará en caso de que una fracción significativa del grupo cambie su creencia.

La primera fuerza, la economía, basa su existencia en la realidad inter-subjetiva más aceptada universalmente por la humanidad: el dinero. Éste es el mecanismo de confianza mutua que rompe todo tipo de barrera religiosa, política y cultural; todos aceptamos su existencia (subjetiva), pues es una herramienta útil para facilitar el comercio, el intercambio. La economía ha unificado la humanidad porque a partir de la revolución de la agricultura, ha permitido el intercambio de bienes y servicios entre los pueblos, ha propiciado la especialización y división del trabajo. Desde la invención del dinero por los sumerios en el año 3000 AC hasta nuestros días, la humanidad se ha desarrollado y unificado en torno a este orden imaginario.

Tomada de: http://soachailustrada.com/caricaturas/arte-rupestre/

La segunda fuerza, el imperialismo, ha sido la forma de gobierno más estable documentada por la historia de la humanidad en los últimos 2500 años. Aunque tradicionalmente los imperios son vistos como sinónimo de dominación, violencia y opresión, también es cierto que esta forma de gobierno ha jugado un papel determinante en las fusiones culturales, religiosas, étnicas, etc., de los pueblos. Un imperio tiene dos características relevantes: por un lado gobierna grupos heterogéneos de personas que poseen diversas identidades culturales y que viven en diferentes territorios; por otra parte, sus fronteras son flexibles, cambian con el tiempo. Son precisamente estas características las que han dado a los imperios un papel protagónico en la unificación de la humanidad; todas las sociedades actuales vienen de los imperios. Sin ir tan lejos, el idioma en el que escribo este artículo viene del imperio Español, la religión y las leyes de la sociedad en la que vivo vienen del imperio Romano, la segunda lengua que no solo yo sino la mayoría hemos tenido que aprender viene del imperio Británico, la silla en la que estoy sentado redactando estas líneas viene del antiguo imperio Egipcio, y yo mismo, como ser humano, no puedo definirme ni como Muisca, ni Español, simplemente soy el resultado de un proceso de unificación y transformación cultural que ha tomado años y que aún continua sin parar.

La tercera fuerza, la religión, es el sistema de valores y leyes humanas que basa su existencia en la creencia en un orden supraterrenal. Para algunas personas la religión es fuente principal de felicidad, paz y progreso; mientras que para otras es el origen de todos los males. Independientemente de estos puntos de vista, es innegable que las religiones, sean estas teístas, deístas, politeístas o monoteístas, son, han sido y serán esenciales en el proceso de unificación de los pueblos.

Estas tres fuerzas han sido el motor de nuestros cambios. Hace 500 años dieron paso a la revolución científica con el hallazgo más grande hecho por la humanidad: la ignorancia. El descubrimiento de que el conocimiento es poder, llevó a los imperios Europeos y a la ciencia a crear una alianza poderosa que inició con el descubrimiento de América, pasando luego por Copérnico, Kepler y Newton hasta el siglo de la ilustración, dando paso posteriormente a la revolución industrial ocurrida hace tan solo 200 años. Los avances científicos y tecnológicos que actualmente poseemos son resultado de este largo proceso de unificación; tecnologías como la Internet aparecen entonces como herramienta para facilitar la creación, almacenamiento, transmisión, modificación y recepción de la información. Esto es tan solo una consecuencia directa del viaje hacia una sociedad globalmente unificada. Adicional a la acción de las tres fuerzas unificadoras, la Internet es también efecto del liberalismo humanista del siglo XX, el cual proclama igualdad, libertad de expresión y acceso al conocimiento sin discriminación. Desde este punto de vista, la Internet puede ayudar a fortalecer el proceso de unificación global de la humanidad al comunicar a los pueblos, pero no puede ser considerada fuerza unificadora. Al contrario, ésta es manifestación de la interacción economía, imperialismo y religión, la cual se sustenta en la ya mencionada creación de realidades “inter-subjetivas” necesarias para vivir y desarrollarnos como sociedad.

Ronald Romero Reyes
ICT Researcher                                                                                                                    
Technische Universität Chemnitz, Germany                                                                            
Chair for Communication Networks
Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Por una televisión realmente abierta e incluyente

En el mundo de las TIC algo existe cuando tiene impacto social, tal es el caso de la radio y la televisión. Desde el inicio de la comercialización de los primeros sistemas de radiodifusión análogos a principios del siglo XX, estos dos servicios han jugado un rol preponderante como garantes de la preservación y desarrollo del patrimonio cultural de los pueblos. Por tal motivo, desde su génesis, radio y televisión fueron concebidos como servicios de tipo universal; es decir, que se deben suministrar a la población independientemente de su nivel de ingresos y localización geográfica.  Este concepto se ha mantenido hasta nuestros días; sin embargo, el proceso de liberalización de las telecomunicaciones iniciado en la década de los 80, junto con la convergencia tecnológica, regulatoria y de servicios ha planteado varios desafíos a las políticas sectoriales relacionadas con estos servicios.

En cuanto a la televisión, a nivel técnico, desde principios del siglo XXI los sistemas tradicionales de radiodifusión análogos en el mundo comenzaron a ser migrados a sistemas de televisión digital terrestre (TDT). Esta nueva tecnología permite la radiodifusión y recepción gratuita de video de alta definición HD (High-Definition) a los ciudadanos. Adicional a este cambio, operadores de televisión por suscripción y canales de televisión privados han surgido como actores principales en el mercado de contenidos audiovisuales. Es a partir de este momento que la televisión empieza a cambiar su razón de ser; pues en esencia, considero, comienza a dejar de ser (¿será que si lo ha sido alguna vez en realidad?) promotora de la preservación y desarrollo del patrimonio cultural, y pasa a convertirse en un negocio rentable. Independientemente de este cambio de „misión”, ha sido una tarea constante de los gobiernos estipular medidas regulatorias que garanticen a sus ciudadanos el acceso gratuito al servicio de televisión radiodifundida y abierta (ofrecido por canales privados y públicos). Lo anterior significa que canales nacionales, regionales y municipales de televisión pública y privada deben desplegar sus redes de radiodifusión (análoga y/o digital HD) suministrando cobertura, y por ende servicio, sin costo alguno; respetando de esta forma el principio de servicio universal. Pero, ¿donde quedan los operadores de televisión por suscripción?.

Tomada de: http://www.cvillavicencio.com/

Los operadores de televisión por suscripción, quienes generalmente suministran su servicio a través de redes satelitales, en fibra óptica o en cobre, deben posibilitar, gratuitamente, la recepción de los canales de televisión abierta pública y privada disponibles en el área donde se encuentre cada cliente. Lo anterior plantea tres derechos claros y no negociables de los usuarios. Primero, los canales de televisión pública y privada deben garantizar el suministro, dentro de sus áreas de cobertura y con óptimos estándares de calidad, del servicio de televisión digital terrestre HD sin costo alguno. Segundo, los operadores de televisión por suscripción deben prestar su servicio sin que técnicamente se impida o deteriore la recepción de la señal inalámbrica gratuita de televisión digital terrestre HD de los canales abiertos. Tercero, si el operador de televisión por suscripción suministra, además de su paquete de canales ofertados, las señales HD de televisión abierta pública y privada, entonces estas últimas deben ser ofrecidas sin costo alguno.

Este tercer y último punto deja una tarea clara a la autoridad reguladora competente, a los operadores de televisión por suscripción y a los canales de televisión abierta: independientemente de los intereses comerciales de estos dos últimos, el usuario está primero y por lo tanto éste no debe pagar por la recepción de las ya mencionadas señales de HD. No es de extrañar que actualmente, dentro del modelo de negocio imperante de la televisión, algunos canales de televisión abierta pretendan obtener ganancias por suministrar sus señales HD a través de las redes de los operadores de TV por subscripción.  De hacerse posible este escenario a nivel legal, sin un estudio previo riguroso, muy probablemente el mayor perjudicado va a ser el usuario, pues es éste quien va a terminar asumiendo los costos. Por lo tanto, este debate debe fomentar el desarrollo de políticas sectoriales que protejan a los usuarios, que promuevan igualdad de condiciones para los actores y que garanticen neutralidad de red en el mercado de la televisión. De esta forma se permite el uso y difusión de contenidos legales sin ningún tipo de discriminación, sin atentar contra el derecho al libre acceso a la información y al conocimiento.

Soy partidario de un mercado abierto y liberalizado; también creo en el derecho que tienen los canales de televisión privados y los cable operadores en lucrarse de su actividad comercial, pero no estoy de acuerdo con los desmanes que estos cometen en detrimento de los usuarios, más aún cuando se trata de un servicio universal. Todo esto me lleva a afirmar mi idea de que la televisión dista mucho de ser la “promotora de la preservación y desarrollo del patrimonio cultural”, tal y como lo promulgan las leyes y constituciones de varias naciones. Al contrario, y hablando como televidente, pienso que la TV no es más que un negocio que se lucra a expensas de contenidos mayoritariamente estériles, vulgares y carentes de todo capital cultural. En todo caso, dejando de lado mi punto de vista respecto a los contenidos, los cuales no son objeto de esta discusión, los usuarios necesitamos que el sector (todos los actores involucrados) asuma un debate que estipule medidas claras y contundentes. Necesitamos protección de nuestros derechos, como también políticas que fomenten igualdad de acceso a la información, neutralidad de red, desarrollo y estímulo de competencia sana que nos permita tener acceso a una televisión realmente abierta e incluyente.

Ronald Romero Reyes                                                                                                                  ICT Researcher                                                                                                                       Technische Universität Chemnitz, Germany                                                                             Chair for Communication Networks

 

 

 

 

Publicado en Alfabetización Digital, Convergencia, FTTH, Infraestructura, Regulación, Sin categoría, Sociedad del Conocimiento, TIC | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

¿TIC, condición necesaria y suficiente para el desarrollo social y económico?

La educación y el trabajo son los elementos fundamentales con los que se construyen las bases de una sociedad autosostenible, próspera y civilizada. La educación comprende no solo la apropiación de habilidades y conocimientos característicos de una disciplina determinada, sino también la formación ética y moral que precisa la forma en la que cualquier individuo se relaciona consigo mismo, con los demás y con su entorno en general. En consecuencia, la educación se plantea el desafío de tomar al hombre en su estado mental más primitivo, pulirlo y  cultivarlo con el fin de convertirlo en un elemento útil e idóneo para la sociedad; esto logrado a través de un proceso de formación en virtudes, habilidades y conocimientos. Formar y educar a cualquier individuo, tanto en los fondos como en las formas, compete y requiere la intervención directa tanto de la familia, la academia así como de los demás sectores que componen la sociedad. En cuanto al trabajo, éste provee los medios de subsistencia necesarios a cada individuo y promueve el desarrollo económico, social y científico a través de la cooperación mutua. El trabajo es el pilar de la autosostenibilidad social y se basa en la creación, entre otras cosas, de realidades intersubjetivas tales como el dinero.

Tomada de: Internet search

El desarrollo social y económico basado en la educación y el trabajo, es resultado del proceso de unificación de la humanidad iniciado hace más de 12000 años con el surgimiento de la agricultura. Las tres fuerzas causantes de esta unificación han sido el orden político establecido por los imperios, el económico basado en la invención del dinero junto con la división y especialización del trabajo, y la religión con el surgimiento del monoteísmo. Es de resaltar el papel clave de los imperios, pues a través de la historia estos han sido la forma más estable de gobierno, siendo a su vez determinantes en los procesos de transformación cultural de la sociedad moderna (fusionando y diseminando religiones, lenguas, leyes, arte, conocimiento, etc.). Sin embargo, el impacto más notable que estos tres factores han tenido sobre nuestra sociedad actual se gestó hace 500 años con la revolución científica, cuya principal invención ha sido el descubrimiento de la ignorancia*. Este notable hallazgo ha desencadenado un desarrollo social, económico y tecnológico sin precedentes, el cual ha acelerado el proceso de unificación global y nos ha llevado, según algunos expertos, a la llamada sociedad del conocimiento.

Dentro del contexto histórico expuesto anteriormente, las TIC surgen a finales del siglo XX como un mecanismo de gestión de la información y se perfilan como un factor preponderante en el proceso de unificación de la humanidad. ¿Son entonces las TIC condición necesaria y suficiente para el desarrollo social y económico?.

Las TIC no son una condición suficiente para el desarrollo social y económico; sin ir tan lejos, en nuestro entorno actual es fácil notar que el simple hecho de permitir a una comunidad el uso de las TIC no garantiza que se haga correcto uso de las mismas para educar a las personas en el acceso y apropiación del conocimiento. Por el contrario, en muchos casos el mal uso de las TIC propicia hábitos negativos que terminan esclavizando a las personas en sus propios vicios. A modo de ejemplo, como docente, me pregunto quién es más patético, si el estudiante que se tomaba la tarea hace unos años de leer un informe ajeno, copiarlo y presentarlo como suyo, o el que hoy en día ni siquiera lo lee, sino que simplemente se limita a copiar y pegar sin mayores  complicaciones, ¡involución social en su máxima expresión! (lo más desolador es que esta es una práctica común en algunos de nuestros “profesionales”).

Si las TIC son o no una condición necesaria para el desarrollo social y económico, es algo que depende del contexto histórico. Claramente, las TIC son una consecuencia del proceso de unificación global y por ende de la evolución  social, económica, tecnológica y científica de las sociedades precedentes a la del siglo XX; por esta razón, está fuera de contexto afirmar que son estas una condición necesaria para dichas sociedades. Sin embargo, para la sociedad actual, la cual sigue su proceso de unificación a un ritmo inquebrantable, es imperativo afirmar que sí son una condición necesaria.  El argumento es que siendo el conocimiento la fuente de riqueza  de cualquier sociedad, en un futuro cercano, las comunidades que no adopten las TIC van a tener dificultades no solo en la forma en la que se comunican con el resto del mundo, sino también en el acceso y explotación del conocimiento.  De esta forma, una sociedad sin acceso a las TIC es una isla donde difícilmente se puede contar con el recurso (conocimiento) necesario para impulsar la educación y el trabajo, pilares del desarrollo social y económico.

Tomada de: http://patrix.cc/nordiblog/?tag=sumeria

¿Qué rol juegan entonces las TIC en una sociedad donde éstas son una condición necesaria mas no suficiente para el desarrollo social y económico?. Se han alcanzado avances importantes en la implementación y masificación de las TIC para mejorar la productividad de las empresas, la comunicación entre las personas y la optimización de trámites y procesos típicos de nuestra cotidianidad. En síntesis, hemos avanzado mucho en cuanto a las formas pero poco en los fondos, siendo este último factor un engranaje clave para el desarrollo sostenible. El problema está en la falta de sinergia entre la educación y las TIC. Para ello, es urgente primero una reforma educativa radical a través de todos los actores sociales involucrados. Por un lado, el sistema educativo tradicional implementado en colegios y universidades debe dejar de lado el rígido esquema basado en la memorización absurda de información. Por el contrario, éste debe enfocarse tanto en el fomento de la ética profesional como en el desarrollo de la creatividad y el pensamiento crítico a través de la contextualización, reflexión y uso práctico del conocimiento; siendo igualmente importante la preparación de docentes realmente idóneos y capacitados para tal fin. Por otra parte, el rol de la familia es relevante en cuanto a que esta influye de forma directa y decisiva en el carácter moral y desempeño social de cualquier individuo. Desde este punto de vista, las TIC son tan solo una herramienta, la cual debe ser usada con la destreza necesaria para ayudar a educar en los fondos y las formas,  reconociendo en ellas tan solo un medio para acceder a la información y al conocimiento.

Así como el martillo manipulado con destreza golpea el cincel con la energía necesaria para moldear el mármol sacando a la luz una gran obra de arte, así mismo la educación a través de un uso adecuado de la TIC puede formar individuos competentes y útiles a su entorno; generando en consecuencia desarrollo social y económico. Las tres fuerzas unificadoras de la humanidad están entregando un mensaje claro a nuestra sociedad contemporánea: “tomen el martillo y el cincel, moldeen el mármol y serán como los ángeles o como las bestias; todo depende de la inteligencia y destreza con la que ustedes como sociedad hagan uso de estas herramientas”.

Nota. A propósito de la muerte de Gabriel García Márquez; siento una profunda admiración y respeto por una persona que simplemente supo ser auténtica y fiel a sí misma. Su legado enseña lo importante que es para todo ser humano el descubrirse internamente, reinventarse cada día y explotar sus talentos forjando para sí mismo una personalidad de hierro. Parafraseando al gran Jorge Luis Borges, creo en el individuo mas no en el estado; por tal razón, considero fuera de contexto todo tipo de ideología, nacionalismo y regionalismo recalcitrante que busca empañar la figura de alguien que fue y será para siempre un ciudadano universal.

Ronald Romero Reyes                                                                                                                  ICT Researcher                                                                                                                       Technische Universität Chemnitz, Germany                                                                             Chair for Communication Networks

* http://blogs.eltiempo.com/colombia-digital/2013/08/30/del-descubrimiento-de-la-ignorancia-a-la-sociedad-del-conocimiento/

Publicado en Alfabetización Digital, Sociedad del Conocimiento, TIC | Etiquetado , | 1 comentario

Redes Sociales: radiografía de nuestra naturaleza humana

Hay diversas opiniones a favor y en contra de las redes sociales; sin embargo, definirlas de forma radical como buenas o malas sería tan arriesgado y atrevido como tratar de decidir si el hombre es bueno o malo por naturaleza. Por el contrario, considero, estas no son más que el reflejo de la vida psicológica y social inherente a los seres humanos, una radiografía de nuestros matices culturales. Existen redes sociales para todos los gustos; sin embargo, en conjunto esbozan la forma en la que nos estamos relacionando con nosotros mismos, con nuestro entorno y los demás. Tanto virtudes como vicios se hacen presentes en estos espacios, demostrando por un lado cómo el interés individual en algunos casos sirve al bienestar común, y por otro, desnudando la decadencia moral que ha venido permeando nuestra sociedad “moderna y civilizada”.

Respecto a este tema, llamó mi atención la columna Juntos pero solos* del historiador colombiano Jorge Orlando Melo, la cual hace referencia a tendencias y cambios de comportamiento producidos por las nuevas herramientas tecnológicas. Personalmente, creo que estos cambios no son más que una expresión de las diversas facetas socio-culturales que han acompañado a la humanidad a lo largo de su evolución histórica. Específicamente, las redes sociales reflejan lo que hemos sido y lo que estamos haciendo de nosotros mismos como sociedad.

Tomada de: http://indiagarner.wordpress.com

¿Qué buscan las personas al pertenecer a una red social?. Para algunos, las redes sociales son la oportunidad perfecta para escapar de su vacío interior, personalidades obtusas que a falta de riqueza interior buscan complacencia y aceptación social en la auto adulación. De esta forma, en la medida en la que muestran a los demás que poseen dinero, viajan, van a fiestas, tienen la pareja ideal y poseen una posición laboral “digna”, piensan que logran mayor “aceptación, reconocimiento y prestigio”. Esto ocurre porque prefieren renunciar a sí mismos con tal de recibir aprobación del mundo, como si el ser dependiera del beneplácito de los demás. Este tipo de comportamientos son el reflejo de una sociedad que le otorga valor a las personas no por lo que son en sí mismas, sino por la riqueza material que tienen y lo que socialmente representan (es decir, lo que se es ante los ojos de los demás). En una sociedad donde la tontería domina, este fenómeno podría definirse citando al filósofo y escritor colombiano Nicolás Gómez Dávila: “la inteligencia aisla, la estupidez congrega”.

También dentro de este universo virtual están aquellas personalidades perversas que sin ningún tipo de recato atacan la integridad psicológica y física de los demás. Personas vulgares que buscan denigrar a la mujer, abusar de los niños y buscar autocomplacencia a través del sufrimiento ajeno. Todo esto resultado de un proceso de descomposición social que podría ser descrito a través del escritor Julian Rees: “Lo asombroso es que la sociedad occidental parece no percatarse de cuan desprovistos de riqueza interior estamos. Pretendemos, a través de nuestra obsesión por la tecnología y las ciencias, que la moral no sea tan importante como el aire que respiramos y el agua que bebemos. La humanidad parece empeñarse en satisfacer sus apetitos sensuales en detrimento de su propia existencia…”. Parece ser que para algunos, su estrategia de vida ha sido huir de sí mismos a través de la creación de una falsa y endeble realidad.

Sin embargo, en medio de esta mayoría se encuentra la inmensa minoría. Así es, personas que se hacen presentes en este universo virtual a través del talento, la creatividad, el conocimiento, el arte y la cultura; personas que han aprendido a escuchar para aprender y a hablar para enseñar. Individuos que crean capital cultural a través de la generación de ideas con valor, personalidades despojadas de todo interés vulgar y superficial. Son estas personas las que hacen viable cualquier sociedad en medio de todo tipo de hipocresía, mediocridad y pesimismo.

También están aquellos que simplemente han decidido no pertenecer a estas sociedades virtuales, simplemente porque con su realidad inmediata les basta. En todo caso, sin importar los avances tecnológicos y si pertenecemos o no a una red social virtual y/o real, es cierto que siempre el ser humano por supervivencia tendrá que interactuar en comunidad; sin embargo, lo más importante para la realización plena de toda persona siempre será lo que se tiene en sí mismo, esa personalidad que está en todo momento y en todo lugar definiendo los sucesos inmediatos y futuros de su propia existencia.

Ronald Romero Reyes                                                                                                                  ICT Researcher                                                                                                                       Technische Universität Chemnitz, Germany                                                                             Chair for Communication Networks

*  http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/jorgeorlandomelo/juntos-pero-solos-jorge-orlando melo-columnista-el-tiempo_12960544-4

 

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Neutralidad de red y calidad de servicio en la Internet

Los proveedores de servicios de Internet ISP (Internet Service Providers) suministran sobre su infraestructura el transporte de información entre los usuarios finales y los proveedores de contenidos y aplicaciones. La Internet como tal es un conglomerado de varios ISPs interconectados con el fin de suministrar conectividad a nivel mundial; esta interconexión es necesaria ya que es imposible que un solo ISP tenga cobertura mundial. Así mismo, ésta conexión de redes es la que permite a un usuario acceder y/o publicar contenidos sin importar su ubicación geográfica. Cuando un subscriptor paga únicamente por una conexión a Internet, está pagando por un servicio de transporte de información que le permita tener visibilidad, presencia y acceso global, mas no paga por los servicios de información que usa. Estos son suministrados por proveedores de contenidos y aplicaciones que, en principio, pueden ser elegidos libremente por el usuario.

Una de las claves para el éxito de este modelo de Internet es el concepto de neutralidad de red, el cual establece que los ISPs deben proveer acceso equitativo y no discriminatorio a todo tipo de contenidos y aplicaciones (siempre y cuando sean de uso legal). Por un lado, este principio concede a los usuarios total libertad para decidir los contenidos a generar, difundir, acceder y usar; por otra parte, se incentiva la competencia entre proveedores de contenidos y aplicaciones. Sin embargo, la masificación de la Internet y la convergencia tecnológica y de servicios (redes de telecomunicaciones multi-servicio) han propiciado también prácticas nocivas por parte de algunos ISPs, quienes bloquean, restringen  y/o cobran por el acceso a ciertos servicios de información (contenidos y aplicaciones) en la red. Dentro de las causas de este fenómeno, está el interés de algunos operadores en limitar la libre competencia, sacando de este modo provecho del control que tienen sobre la infraestructura de transporte que suministran a sus clientes, impidiendo que estos puedan usar servicios de información suministrados por terceras partes.

Tomada de: http://www.dailytech.com/Netflix

El sector de las telecomunicaciones se regula bajo la premisa de permitir que la mayor parte de sus decisiones las tome el mercado, donde el organismo regulador interviene para incentivar la competencia, proteger los derechos de los usuarios, como también para evitar desmanes que afecten la evolución del sector. Sin embargo, respecto al tema de neutralidad de red, aun no es suficiente lo que se ha adelantado en materia regulatoria a nivel mundial para evitar prácticas como las ya mencionadas. Es necesario y urgente que se inicie un debate vinculante con los actores del sector para que se establezcan políticas claras sobre dos temas esenciales:

  • Políticas sectoriales que garanticen neutralidad de red en los mercados TIC; permitiendo de esta forma el uso y difusión de contenidos legales sin ningún tipo de discriminación que atente contra el derecho al libre acceso a la información y al conocimiento.  Estas políticas no solo deben fijar reglas claras que impongan sanciones y estimulen la competencia, sino que también tengan como fin estimular el desarrollo social a través de la apropiación del conocimiento (pues este representa la mayor fuente de riqueza que puede tener cualquier individuo y comunidad).
  • Calidad de servicio. Este tema es actualmente importante y prioritario en las agendas de los reguladores, y está fuertemente ligado a la neutralidad de red. La calidad de servicio se debe garantizar no solo a los usuarios, sino también a los proveedores de contenidos y aplicaciones que se conectan a la Internet; de esta forma se da un trato no discriminatorio a los flujos de información que provengan desde y hacia terceras partes.
Tomada de: http://www.dailytech.com/Netflix

Tomada de: http://www.dailytech.com/Netflix

Calidad de servicio y neutralidad de red son condiciones necesarias mas no suficientes para acceder a la información y al conocimiento. Se requiere también facilitar el acceso de la comunidad a la Internet; por lo que un punto adicional a debatir es la pertinencia de regular el servicio de Internet como un servicio universal (es decir, como un servicio que se debe prestar a la población independientemente de sus ingresos y ubicación geográfica, a un precio asequible y con una calidad óptima). Esto es importante, porque permite sembrar las bases sobre las que la inversión pública y privada debe sustentar el despliegue de infraestructuras TIC y sobre las que se facilita el acceso libre (neutralidad) a un servicio con calidad.

Estos tres puntos, aunque a primera vista parecen simples en cuanto a su definición, han encontrado serias dificultades respecto a la formulación de reglas claras debido a la diversidad de criterios e intereses de los actores del sector. Aun así, es importante poner estos temas sobre la mesa e iniciar una discusión de fondo al respecto, tomando posiciones claras y desprovistas de toda improvisación.

Ronald Romero Reyes                                                                                                                  ICT Researcher                                                                                                                       Technische Universität Chemnitz, Germany                                                                             Chair for Communication Networks

 

 

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

¡Transparencia en la velocidad real de las conexiones de banda ancha!

La banda ancha se ha posicionado en nuestro argot popular como sinónimo de alta velocidad (o ancho de banda) en la transferencia de información en la internet. Sin embargo, mayoritariamente las publicitadas súper-velocidades quedan solo plasmadas en los contratos que firman los operadores con los consumidores, quienes terminan pagando por una conexión que en realidad proporciona velocidades inferiores y de baja calidad.

Toda conexión a internet se caracteriza por dos velocidades: la velocidad de bajada (ancho de banda de bajada) o de transferencia de información desde el operador hacia el cliente (determina la rapidez con la que el cliente puede descargar información de la internet); por otra parte, la velocidad de subida (ancho de banda de subida) o de transferencia de información desde el cliente hacia la internet (determina la rapidez con la que el cliente puede enviar información). El valor real de estas dos velocidades depende de varios factores. Para usuarios fijos (conectados con fibra óptica o líneas de cobre), estas velocidades se encuentran determinadas por la distancia del cliente a la central del operador, la calidad de los cables, la congestión en la red, hora del día, etc. Para usuarios móviles, dependen igualmente de la distancia del móvil a la antena del operador, del número de usuarios en el área de cobertura y de la ubicación del usuario (zonas exteriores o interiores). Todos estos factores influyen notablemente en la velocidad que realmente pueden suministrar tecnologías como FTTH (fibra óptica, conocida también como el 4G de las redes fijas) y LTE (4G). Por esta razón, es muy común ver que varios clientes conectados a un mismo operador, con el mismo plan, experimenten velocidades totalmente diferentes.

Los proveedores de banda ancha, sean estos fijos o móviles, actualmente pueden cobrarle a los clientes el precio contratado de la conexión sin importar lo que realmente están suministrando en términos de calidad. Esto es consecuencia, dentro de otros factores, de la falta de transparencia en la publicidad y comercialización de la banda ancha. En promedio, en muchos casos, los clientes reciben solo entre el 74% y 85% de lo que contrataron, por lo que existe una diferencia no despreciable entre las velocidades de banda ancha publicitadas por los operadores y las que realmente se suministran a los usuarios. ¿Cómo puede un cliente demandar mejor calidad de servicio si no conoce realmente el tipo de conexión que contrató?, ¿cómo puede elegir un cliente el tipo de conexión y plan que mejor se ajusta a sus necesidades si la publicidad de los operadores es inexacta y confusa?.

Fuente: adaptada de imagen tomada de la internet

Los operadores deben y están en la obligación de demostrar, no solo a las autoridades reguladoras competentes sino a sus usuarios, que las velocidades que promocionan en sus planes se suministran realmente a un porcentaje razonable de sus clientes activos. La transparencia en la publicidad importa porque ésta resalta el verdadero valor e impacto de la nueva tecnología en la sociedad, se enfoca en la calidad que merecen los usuarios y no solo en los precios que estos deben pagar. Es importante que los entes reguladores competentes establezcan reglas claras para la comercialización de servicios banda ancha fijos y móviles. La publicidad divulgada a través de páginas web, medios impresos, radio y televisión debe aclarar para toda conexión banda ancha la siguiente información:

  • No una velocidad de la conexión (porque esto es físicamente imposible en la práctica), sino por el contrario, especificar las velocidades máxima y mínima de subida y bajada garantizadas para de esta forma permitir que los clientes cancelen sus contratos si estas condiciones no se cumplen.
  • Las restricciones geográficas de las velocidades.
  • Para conexiones que incluyen el llamado paquete triple play (internet, voz y televisión en una sola conexión) se debe especificar la velocidad de subida y bajada por cada servicio; de esta forma el cliente sabe lo que realmente consume.
  • Si el ancho de banda o velocidad no es garantizado, el proveedor debe indicar la velocidad esperada en condiciones de operación normal y bajo congestión.
  • Adicionalmente, para servicios móviles como LTE (4G), la publicidad debe aclarar si las velocidades se obtienen en zonas exteriores o interiores.

Todo usuario tiene el derecho de saber lo que la velocidad o ancho de banda publicitado por los operadores le permite hacer online, para de esta forma hacer la mejor elección a la hora de contratar un plan. Sin embargo, lamentablemente los medios de comunicación en su mayoría, sin tener un conocimiento claro al respecto,  abruman a los usuarios con términos o siglas confusas como: LTE, BW, GB, Mbps, Kbps; los cuales son totalmente ajenos a cualquier usuario promedio, lo que permite prácticas nocivas en la comercialización de la banda ancha. Por esta razón, los programas de alfabetización digital deben enfocarse también en educar a los clientes en el uso y entendimiento de este nuevo lenguaje, no al nivel de un experto en tecnología, pero si al nivel de un consumidor digital. De esta forma, el usuario puede comprender que en muchos casos la banda ancha no es siempre ancha sino más bien angosta. Es necesario empoderar a los usuarios con el conocimiento necesario para que con criterio elijan bien el producto que contratan, y puedan de esta forma reclamar sus derechos en caso de discrepancias en la prestación de sus servicios.

Ronald Romero Reyes                                                                                                                  ICT Researcher                                                                                                                       Technische Universität Chemnitz, Germany                                                                             Chair for Communication Networks

 

Publicado en 4G, Alfabetización Digital, Convergencia, FTTH, Infraestructura, Redes Fijas, Regulación, Sociedad del Conocimiento, TIC | Etiquetado , , , , | Deja un comentario